Una historia, un olvido... el discurrir invisible de lo que existió y se desconoce

Este espacio pretende entender la historia como una disciplina que proporciona, tanto la información como los instrumentos necesarios para conocer el pasado, pero también como una herramienta para comprender al "otro", a nosotros mismos y a la sociedad del presente en la que interactuamos.

Conocer la historia de los gitanos españoles es esencial para eliminar su invisibilidad, entender su situación en la sociedad y derribar los estereotipos acuñados durante siglos.

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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Los gitanos y la Iglesia. El sínodo del obispado de Sigüenza de 1655

Título IX: De sponsalibus et matrimonijs.
Catedral de Sigüenza
De la cuenta que ha de haber con los gitanos, en cuanto a los matrimonios que hicieren, y la administración de los demás sacramentos, […]. Siendo tan grave cosa en los ojos de Dios fiar los sacramentos de gente sospechosa, y siéndolo tanto los gitanos por las ocasiones que para ello dan: mandamos que a ninguno de éstos, los curas los desposen por palabras de presente, ni les velen sin certificación de haberse confesado y recibido el sacramento de la eucaristía, y del avecindamiento de los lugares donde según las leyes reales deben estar avecindados, guardando con ellos lo dispuesto por el Santo Concilio de Trento acerca de los vagantes. Y lo mismo se guarde en cuanto a los demás sacramentos, no dando el de la eucaristía sin que primero conste haberse confesado con persona cierta y conocida, sobre que encargamos la conciencia a los curas, y a los demás confesores, así regulares como seculares; si no es que sea en caso de extrema necesidad, que cuando suceda, los curas y confesores harán lo que según sus conciencias entendieren que deben hacer, conforme a la disposición que en los sujetos hallaren.

COMENTARIO: en principio, la Iglesia, más preocupada en la cuestión morisca y judía, apenas se ocupó de los gitanos. Hasta bien entrado el siglo XVI, las dignidades religiosas no comenzaron a prestar atención a las quejas de varios sectores eclesiásticos respecto al abuso que cometían como falsos peregrinos, así como la sospecha se ejercer el cristianismo de forma superficial y no sincera. En este sentido se pronunciarán diferentes sínodos, perfeccionando cada vez más el control y represión hacia esta minoría. Paralelamente, se iría sintonizando con las leyes civiles que regían la forma de vida gitana, hasta acabar propugnando una colaboración completa y la instauración de unas penas similares a las que por pragmáticas se habían establecido.

jueves, 1 de diciembre de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Asiento de Gaspar de Flores, condenado a galeras por ser gitano y trocar caballerías (20/12/1640)

Un forzado recibido en la cárcel de Cartagena traído de Cieza por el comisario Francisco García Montelló, de orden de don Pedro de Amezqueta, sobre la galera Santa Isabel en 20 de diciembre de 1640.

Gaspar de Flores, gitano, natural de Los Villares, hijo de Juan. Alto de cuerpo, ojos hundidos, cejas gruesas, señal de cuchillada larga sobre la ceja derecha y otra en medio de la frente y otra en la ceja izquierda, y lunar en el carrillo izquierdo, mellado de medio diente arriba, de 34 años. Fue condenado por la justicia de la villa de Cieza en diez años de galeras al remo y sin sueldo, por ser gitano y trocar cabalgaduras. Y don Pedro de Amezqueta conmutó la dicha sentencia en que fuesen cuatro años los que hubiese de servir, como que por testimonio de Laurencio González, escribano de número de Cieza.

NOTA AL MARGEN DEL ASIENTO: Buena boya sobre la galera capitana en 22 de diciembre de 1644.

El bendito viento. Cuando la galera navega a vela y la chusma descansa

COMENTARIO. Determinada la corona de Castilla a emprender una captura masiva de individuos varones de esta etnia, se procedió a recabar en octubre de 1638 la colaboración aragonesa, valenciana, catalana y portuguesa, a cuyas autoridades se les mandó convocar y juntar “a un tiempo, y si pudiere ser en un día”, para prender “el mayor número que sea posible” de gitanos para destinarlos a galeras.
Al mismo tiempo se creó una comisión con facultad para condenar y acelerar los pleitos pendientes de reos susceptibles de ser enviados a servir al remo. Además, sus delegados podían reducir y conmutar las penas de muerte, vergüenza pública y azotes, por la de galeras. A Pedro de Amezqueta, alcalde de Casa y Corte de Madrid, le correspondió la delegación más importante, dado que su ámbito de actuación se extendió a toda la actual Andalucía y el reino de Murcia.
Puesta en marcha la comisión, Amezqueta comunicó al gobernador del Consejo, su intención de procurar “por todos los medios que son posibles, acrecentar galeotes a las galeras”, para que en el plazo “de cincuenta días se vean y sentencien en todas instancias los pleitos de los que están condenados a galeras o lo pueden ser, no perdiendo hora de tiempo, aunque sean vacaciones”.
En este estado de cosas, el 19 de diciembre de 1639 se produjo la más importante redada de gitanos varones conocida hasta la fecha. El impacto producido quedó registrado en las obras de varios cronistas de la época.
Posteriormente, y para aumentar el número de reos condenados a galeras, se promulgó la real cédula de 15 de septiembre de 1640, por la que se facultaba a Amezqueta supervisar las causas pertenecientes a bandoleros y gitanos. La incertidumbre que sufrían los reos en espera de su sentencia, contribuyó en buena medida a la aceptación de condenas pactadas para evitar penas mayores. Además, dada la urgencia para llenar las galeras, se ofertaron condenas propicias a fin de disuadir a los reos de ejercer su derecho a la apelación, oportunidad por la que optó Gaspar de Flores.


PARA SABER MÁS: MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Manuel. "Los forzados de la escuadra de galeras del Mediterráneo en el siglo XVII. El caso de los gitanos", en Revista de Historia Naval, 117, 2012, pp. 87-110, en file:///C:/Users/Adonay/Downloads/rhn_117.pdf

martes, 1 de noviembre de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Informe y registro de las personas gitanas avecindadas y transeúntes en Cartagena (25 de noviembre de 1738).

En consecuencia de lo mandado por Real provisión de Vuestra Alteza de 8 de octubre, hice registro de los que se hallaban en esta plaza, y son: Pedro, Francisco, Javier, Juan, Agustín y Pedro Montoya, naturales de esta ciudad, y sólo Pedro de Montoya que lo fue de Orihuela y José Díaz de Palacios, hijo de José, que también lo fue de la dicha Orihuela, con sus mujeres... con provisión de Vuestra Alteza que obtuvieron en 27 de septiembre de 1717, Gabriel, Juan y dicho Pedro Montoya y José Díaz de Palacios, con otros sus parientes, con la expresión de castellanos viejos y todos se versan en esquilar y trocar caballerías, y sus mujeres e hijas en vender prendas y alhajas que dicen ser de vecinos que se las dan para ese efecto. También se halla Santiago de Campos con su hija María a quien tengo en la cárcel por estafadora y otros delitos sin embargo de haberla desterrado diferentes veces, se ha vuelto y escondido causando muchos daños, pero su padre parece ha tratado y versado bien y se halla en la avanzada edad de más de 80 años pidiendo limosnas, y aunque hay otras gitanas forasteras lo están en virtud de pasaportes y licencias de sus respectivas vecindades por tiempo limitado y bienes para ver y asistir a sus parientes que se hallan en las Reales galeras, bien es verdad que sería mejor que con éste ni otro pretexto saliesen de sus domicilios y que no hubiese ninguno en esta ciudad mientras están en galeras.
Vista de Cartagena en el siglo XVIII


COMENTARIO: este documento nos muestra una instantánea de la Cartagena de 1738, en cuanto a la vida de la comunidad gitana en esta ciudad. Las actividades de hombres y mujeres para sobrevivir y el drama de las condenas a galeras, por el que esposas e hijas de forzados gitanos se aventuraban sufriendo mil penalidades, a abandonar sus hogares para estar cerca de sus seres queridos. Y, a pesar de este informe en el que se acusa a los gitanos de informarse “de lo que pueden robar cuando salen, o encubrir lo que en otras partes robasen”, el Consejo, en decreto de 10 de enero del año siguiente, se limitó a ordenar  el “vigilar sobre que unos y otros gitanos que están a tránsito y en asiento vivan arregladamente conforme con lo prevenido a las Reales Pragmáticas”. El estrecho control sobre la población gitana en España no podía descuidarse lo más mínimo.
PALABRAS CLAVE: historia gitanos, gran redada, proyecto de exterminio, redada general, arsenal de la Graña, arsenal de La Carraca.

sábado, 1 de octubre de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Los hermanos lorquinos Andrés y Manuel de Vargas, solicitan a las autoridades de Vélez Blanco (Almería), se les permita asistir a la feria de este lugar (5/10/1772)

Andrés y Manuel de Vargas, hermanos, vecinos y domiciliarios en la ciudad de Lorca, feligreses en su iglesia parroquial de Señor San Cristóbal de ella... Decimos que en atención a estar en la quieta, antigua y pacífica posesión de castellanos viejos, como lo estuvieron nuestros predecesores padres y abuelos, y así están declarados, tenidos y reputados en fuerza de Real Provisión de Su Majestad y señores, su presidente y oidores de la Real Chancillería de la ciudad de Granada con fecha de dos de marzo del año pasado de 1741, obedecida y cumplida por todas las reales justicias donde hemos tenido residencia y hecho ferias. Y ahora especialmente en la que ha expirado en dicha ciudad de Lorca, donde se nos ha permitido la entrada en ella, como lo hacen los demás castellanos viejos, por cuya razón. Y presentándose la actual que se hace en esta villa, en el vigente mes de octubre, hemos venido a ella mediante la providencia del señor Corregidor de dicha ciudad, de 21 de agosto para que transitemos de un pueblo a otro, y demás que refiere su decreto, en conformidad de dicha Real Provisión, en cuyos términos y que a vuestra merced consta, somos tales castellanos viejos y no gitanos. Lo hacemos ver con los autos y diligencias que por cabeza se halla la citada Real Provisión, con la que en caso necesario requerimos las veces en derecho necesarias = A vuestra merced suplicamos que teniéndose por requerido, se digne a obedecerla y mandarla cumplir en todo y por todo. Y en su consecuencia que no se nos impida la permanencia y entrada en esta presente feria, como lo hacen sus vecinos y los de otros pueblos que vienen a ella sin inquietarlos con los ministros que la celan, arreglándonos como tales castellanos viejos.
Chalaneo gitano, dibujo realizado sobre 1830 por Leonardo Alenza


COMENTARIO: la historia del pueblo gitano en España ha estado envuelta en una permanente contradicción. Las misma leyes que forzaban a los gitanos a asentarse en una población y abandonar su forma de vida, eran ninguneadas en las ocasiones en que los cabildos municipales denegaban vecindades o cuando se estipulaban órdenes como la de 1745, en la que se mandaba que "los que se llamen gitanos, que no vivieren con arreglo a la pragmática, aunque tengan ejecutorias de castellanos viejos, trabajen en obras públicas o reales, en cualquier destino, y se ahorque el que huyere". Así, aun habiendo sido declarados castellanos viejos, a los ojos de la justicia siguieron siendo gitanos, y por tanto sujetos a estrecha vigilancia, convirtiendo en papel mojado los estatutos de castellanía, y a los gitanos, en individuos recelosos de una sociedad que los excluía.

viernes, 2 de septiembre de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Francisco Rávago, confesor de Fernando VI, critica la ejecución de las redadas realizadas contra gitanos en el verano de 1749.

Retrato anónimo del Padre Rávago
(Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander)
“El estado que hoy tiene este expediente es fatalísimo por haberse errado enormemente en la providencia, y mucho más en las ejecuciones contra la intención del rey. Porque S.M. no mandó que se prendiesen y maltratasen aquellos que solo tenían el nombre de gitanos porque lo fueron sus padres o abuelos, pero ya ellos habían dejado ese ejercicio y vivían quietos como otros vecinos en sus oficios o labranzas. Porque ésta sería una injusticia solemne, contra la fe pública, y contra los intereses de S.M. Solamente fue su real intención que se prendiesen los gitanos malhechores, vagabundos, viciosos, sin oficio o ejercicio con qué ganar la vida.
Ésta fue la intención del rey, ni pudo jamás tener otra, y ésta fue la orden que mandó dar a las justicias, ofreciéndoles el auxilio de la tropa para la más segura ejecución.
Pero el efecto ha sido no solo contrario, sino el más injusto, habiendo preso y atropellado muchos buenos vasallos, solo por tener nombre de gitanos, mezclándose en esto mil atropellamientos y venganzas particulares, y disipándoles sus bienes injustamente”.

COMENTARIO: Para Francisco Rávago, la operación de captura  se ejecutó  de forma improvisada, ya que se había dispuesto de más de un año para obtener la suficiente información “de los que merecían ser presos y de los que debían ser exceptuados”. Una opinión que revela un aspecto controvertido: el carácter universal con que se efectuó. El confesor del rey muestra el disgusto del monarca por haber sido mal asesorado, lo que dejaba en mal lugar al presidente del Consejo de Castilla, Gaspar Vázquez de Tablada. Posiblemente, fuera el arzobispo de Farsalia, sucesor posteriormente en el cargo de Rávago como confesor del rey, quien despertara la conciencia del rey informando sobre la injusticia cometida, ya que con anterioridad a la redada tenemos constancia de su intercesión en la libertad de algunos gitanos.

Rávago aprovechó esta ocasión para sustituir a Tablada por otro gobernador más afín a su partido y más proclive a las regalías y derechos reales. Aceptada por el rey la exoneración, el 7 de agosto propuso a Vázquez de Tablada la mitra de Plasencia, sede que rechazó en espera de una mejor vacante. Cesado el 10 de agosto, fue sustituido por Francisco Díaz Santos y Bullón, obispo de Barcelona, con quien el confesor reforzó aún más su preeminente posición. Posteriormente, el 16 de octubre, Rávago acabó concediéndole un retiro más digno y le propuso la diócesis de Sigüenza, de la que apenas pudo gozar, pues falleció el 29 de diciembre siguiente.

domingo, 7 de agosto de 2016

HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DE LA REDADA DE 1749 RECLUIDAS EN EL CASTILLO DE SANTA BÁRBARA DE ALICANTE

El programa de actividades para homenajear a las víctimas dio comienzo en la mañana del jueves 28 de julio. En el pleno de ese día se aprobó instituir por unanimidad "el día local contra el antigitanismo" día local contra el antigitanismo.
Momento de la aprobación - Foto de Nicolás Jiménez
El viernes 29 por la mañana tuvo lugar el descubrimiento de una placa en el castillo de Santa Bárbara, en la que se recuerda el encierro sufrido en esta fortaleza por más de 600 hombres, en su casi su totalidad enviados posteriormente al arsenal de Cartagena para ser empleados como mano de obra forzada.
Placa y libro Nunca Más, en el que están registrados los nombres de todas las víctimas
Como colofón, a la tarde, Manuel Martínez, autor del libro Nunca Más, dio una conferencia en el museo de arte contemporáneo, titulada "Historia de los invisible. La redada y el proyecto de 'exterminio' del Pueblo Gitano de 1749".
Manauel Martínez y Alexandrina Da Fonseca en un momento de la conferencia - Foto Juan Rodes

martes, 2 de agosto de 2016

DOCUMENTO DEL MES. El recluta Jerónimo González escribe a su prima María Balmala, víctima de la redada de la madrugada del 31 de julio, para darle ánimos en su cautiverio (agosto de 1749).


“Prima y querida mía, celebraré que en medio de tus trabajos, ésta te halle disfrutando salud, que con ella, todo lo vence el tiempo. Yo me hallo con salud y siempre deseando sacrificar mi vida por el remedio nuestro.
Prima, te estimaré que me participes el destino que lleváis para poder tomar los medios convenibles para nuestra libertad. Yo me hallo recluta de la bandera de Lisboa, pero te estimaré que luego que veas ésta, participes las novedades para tomar los medios, pues hasta que Dios quiera que yo me vea donde Su Majestad sea servido, en compañía de mis amigos, que los tengo fieles, procuraré nuestra libertad, o nuestro mayor mal, si la fortuna nos desampara. De Juanito, el ahijado del duque de Miranda, te participa sus expresiones, y se las darás a la Beatriz, que deseo, como uno de tantos, o los muchos apasionados el sacrificarnos por la libertad vuestra. Dios, el pueblo, el mundo y los que no han nacido, son capaces a volver por tanta sin razón.
Cárcel de la Santa Hermandad de Toledo
No soy más largo porque no me ayuda mi ánimo, ni mi corazón puede disuadirse de sus congojas, pues Dios sabe con cuanta pena estoy viendo escribir ésta, que solo quisiera fuera carta de libertad, pero puede ser sea el principio, si Dios quiere. Cuando respondas a ésta, que será mi consuelo, pondrás en el sobrescrito, a Juan Bautista Carvajal, vive enfrente de los pies de San Miguel. Nuestro Señor te dilate la vida para bien o mal, o lo que Dios quisiere. Madrid, y agosto 18, de 1749, tuyo hasta la muerte, Jerónimo González, querida María Malmara. Darás mis encarecidas memorias a la Romana, y que no se desconsuele, que para las oraciones es el ánimo”.
 
Uniformes del Regimiento de Lisboa
COMENTARIO:
En Madrid, donde estaba prohibido el asentamiento de gitanos desde hacía varios años, existía una pequeña comunidad compuesta principalmente por individuos procedentes de poblaciones cercanas a la capital. Es el caso de los tres hijos del talaverano Manuel de Arjona y de María Balmala, una prima del recluta Jerónimo González, quien teniendo noticia de hallarse presa en Toledo, contactó con ella por carta para transmitirle ánimos.
Interceptada la misiva, se libró orden de detención para Jerónimo y su sargento Juan Álvarez, autor de la redacción de la misma. Tras analizarla, el corregidor toledano comentó a Ensenada su sorpresa de cómo una gente “expuesta a todo riesgo y delito”, pudiera tener “valedores en todas partes y de todos estados”.
En efecto, la relación entre los gitanos y algunos miembros destacados de la corte madrileña quedó patente cuando Luisa Balmala, probablemente hermana de la gitana a quien iba dirigida la carta de Jerónimo González, fue puesta en libertad gracias a la intercesión del arzobispo de Farsalia. Sin embargo, el gobernador del Consejo, informado de que Luisa había sido procesada y encarcelada por varios delitos y amancebamientos, mandó mantenerla encerrada junto al resto de gitanas.
La sin razón a la que aludía Jerónimo, por desgracia, persiste aún en la actualidad, anidada entre muchos de los que aún no habían nacido que citaba, pues se mantienen los prejuicios y los estereotipos acuñados durante siglos, quedando estos hechos históricos enmudecidos, ajenos a la memoria histórica oficial. ¿Hasta cuándo la Iglesia y la Corona elevarán su voz para pedir perdón?

PARA CITAR ESTE TEXTO: MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Manuel: Los gitanos y gitanas de España a mediados del siglo XVIII. El fracaso de un proyecto de “extinción” (1748-1765), Almería: Universidad de Almería, 2014, pp. 42-43.
TEXTO COMPLETO DE MI ARTÍCULO SOBRE LA REDADA: PINCHAR EN ESTE ENLACE

domingo, 31 de julio de 2016

267 aniversario del comienzo del proyecto de "exterminio" de 1749

En la madrugada de tal día como hoy, dio comienzo una redada que tuvo su continuación con otra al mes siguiente (dado que la orden de prisión no llegó a diferentes puntos de Andalucía y especialmente a Cataluña). Su objeto: apresar a todos los gitanos avecindados y no avecindados para lograr su expulsión con destino entonces incierto (la mayor parte del Consejo de Castilla se inclinaba por América). Aceptada la inviabilidad de esta medida tras comprobar el fracaso portugués de años atrás. Se terminó decidiendo el "exterminio" biológico por medio de la separación física de hombres y mujeres. Los detalles del calvario son ya conocidos ampliamente a través de mis publicaciones.
Es por tanto fundamental distinguir claramente entre redada y proyecto de "exterminio". Responsable ideológico de la prisión general fue el presidente del Consejo de Castilla Gaspar Vázquez de Tablada, quién encargó al marqués de la Ensenada la planificación de ésta. Zenón de Somodevilla, ministro de Hacienda, quién habiendo desaparecido de la escena Vázquez de Tablada, asumió el proyecto de "exterminio", convirtiéndose en el responsable ideológico y logístico de su desarrollo.
Espero que estas precisiones aclaren estos aspectos, en los que machaconamente se viene confundiendo y errando.

Segunda orden de prisión, dada en agosto de 1749 /http://adonay55.blogspot.com.es/

viernes, 1 de julio de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Directrices de la redada general de gitanos de 1749 aprobadas por el Consejo de Castilla

Marqués de la Ensenada
No habiendo llegado el deseado católico fin de Su Majestad, todas las disposiciones y órdenes que se han dado para contener el vago y dañino pueblo que infecta a España de gitanos, a su cumplimiento continuado en sus feos delitos y perturbando el sosiego del país, siendo preciso remedio que debáis curar tan grave enfermedad es el único exterminarlos de una vez, para lo cual deben seguirse las disposiciones siguientes:
En un día y a una hora se deben prender todas las familias de gitanos establecidas en España, para lo cual con anticipación marcharán los destacamentos con los oficiales que se detallará a correspondencia de la fuerza de ellos.
A los oficiales nombrados y destacamentos se les mandará marchar por los Capitanes Generales a los destinos que se previenen, los que avisarán a su arribo al Sr. marqués de la Ensenada.
Fernando VI
En dichos destinos es preciso dar providencia para la subsistencia de esta tropa de paga, prest, pan y cebada, pues hasta que se sepa están todos en los parajes que se les señala, no pueden comunicar las órdenes de cómo han de practicar su operación.

COMENTARIO: A principios de julio, la redada se hallaba completamente diseñada, pues el día 8 de ese mes Ensenada envió las instrucciones que debían cumplir los tres intendentes de marina y la relación de los lugares y de los destacamentos militares designados para desarrollar la operación.
Para evitar duplicidades y racionalizar los efectivos existentes se detalló la tropa de infantería, de caballería y de dragones, así como los responsables de cada destacamento. Efectivos que debían hallarse destinados en las cercanías de los objetivos propuestos, desde los que tenían que salir sin detener su marcha “bajo ningún concepto”, y entregar las órdenes correspondientes a los corregidores el mismo día 30 de julio, “no antes, ni después”, fecha en la que éstos y los mandos militares debían abrir los pliegos que les correspondían para conocer el objetivo de la misión. Enterados cada uno de su cometido e intercambiadas sus copias, habrían de proceder “de acuerdo, en la mejor armonía y buena correspondencia” para responder a la “seguridad del acierto”.
Uniformes de diferentes regimientos del reinado de Fernando VI
PARA SABER MÁS: http://revistadehistoria.es/la-redada-general-de-gitanos-de-1749/?utm_source=MadMimi&utm_medium=email&utm_content=Exclusiva%3A+La+redada+general+de+gitanos+de+1749&utm_campaign=20160701_m132482824_Exclusiva%3A+La+redada+general+de+gitanos+de+1749&utm_term=Continuar+leyendo___
MÁS: http://books.google.es/books?id=zLjxAwAAQBAJ&pg=PA185&lpg=PA185&dq=%22manuel+martinez+martinez%22++gitanos&source=bl&ots=S8VTMevUz0&sig=aj4sNGAUfgtWfkkT_SjbIRl0q8U&hl=es&sa=X&ei=rHHNU53eOtGu7Aahl4HQDw&ved=0CGgQ6AEwEA#v=onepage&q=%22manuel%20martinez%20martinez%22%20%20gitanos&f=false.

miércoles, 1 de junio de 2016

DOCUMENTO DEL MES. El Consejo de Castilla propone a Carlos II la sanción de una nueva pragmática contra los gitanos (7 de junio de 1695)

Señor
Carlos II
La gravedad y frecuencia de los delitos que se cometen por los gitanos que discurren vagando por estos reinos, cuyo número es mayor ahora por la persecución que han experimentado en Portugal y Valencia, ha excitado la obligación del Consejo a mirar con especial aplicación este punto; y habiéndose reconocido todas las leyes y pragmáticas que en diversos tiempos desde el reinado de los señores Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel, hasta el de majestad, se han establecido y promulgado; se han echado menos algunas providencias que la experiencia ha demostrado ser necesarias, y se ha advertido que la variedad de tantas leyes encaminadas a un mismo fin embaraza su mejor ejecución, por lo cual y para que las Justicias a quien toca la observancia estén más atentas a ella con la conminación de algunas penas en que incurran por sus omisiones y reciban reglas, para encaminar con más seguridad sus operaciones; ha parecido al Consejo formar sobre esto nueva ley y pragmática en que se comprenda lo más sustancial y provechoso de las antecedentes, y se aumenten las prevenciones que se juzgan más importantes; y habiéndose formado y reconocido después por todo el Consejo la minuta adjunta, se remite a las reales manos de vuestra majestad, siendo el Consejo de parecer de que si vuestra majestad fuere servido se publique y estampe y se remita a todas las justicias para que la obedezcan. Vuestra majestad mandará lo que fuere servido. Madrid y junio 7 de 1695.


 COMENTARIO: la pragmática de 1695 constituye, junto con las redadas de 1571 y 1639, tres de los acontecimientos claves del proceso de fragmentación social que concluyó con el proyecto de “exterminio” de 1749. La represión ejercida sobre la forma de vida gitana contribuyó, entre otras consecuencias, a que las galeras se llenaran de gitanos y a que la desconfianza hacia el “otro” se consolidara definitivamente.
Nada más acceder al trono Carlos II, el Consejo de Castilla se aprestó a exponer la necesidad de continuar la política anti-gitana seguida hasta el momento, para lo que se le puso en antecedentes de cómo sus predecesores habían “procurado extinguir” y acabar con el “nombre de gitanos”. Como apoyo documental que justificara nuevas medidas represoras, se le mostraron diferentes expedientes en los que se hacía referencia a “la mala vida y costumbres de esta perniciosa gente”. Un adoctrinamiento que tuvo como resultado la decisión de renovar las disposiciones de sus antecesores y posteriormente, promulgar la pragmática de 1695, quizá la más precisa y completa de todas las que habían visto la luz hasta entonces. Su mayor innovación consistió en comisionar a las justicias locales para que realizaran periódicamente un registro de los gitanos avecindados y tomaran nota de sus ocupaciones y de sus bienes, una información que en buena parte sirvió de apoyo logístico para diseñar la redada de 1749.
PARA SABER MÁS: file:///C:/Users/Adonay/Downloads/rhn_117_opt%20(1).pdf

viernes, 27 de mayo de 2016

CERVANTES Y LOS GITANOS. LA PROPAGACIÓN DEL ESTEREOTIPO NEGATIVO EN LA LITERATURA DEL SIGLO DE ORO

CERVANTES, AZOTE DE LOS GITANOS

Con todo el respeto que merece el autor que parió El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, quizá el mejor escritor del Siglo de Oro español, el pueblo gitano no puede por menos que recordar el gravísimo daño que le hecho, al erigirse junto a sus coetáneos arbitristas, en uno de los mayores responsables de la divulgación del estereotipo negativo que lo estigmatizó y los convirtió en perennes presuntos delincuentes.
Cervantes muestra una posición desfavorable hacia la comunidad gitana, insertando su creación literaria dentro de la propaganda antigitana de su época. Sea por convicción, sea porque pretendió dar a su público lo que querían leer u oír, Cervantes acabó consolidando el arquetipo del gitano fuera de la ley, en el que el robo y el engaño formaban parte de su propia esencia como personas.
Las razones de esta predisposición hostil puede que se deba en gran parte, de la tradición humanística, dentro de la cual Luis Vives contemplaba al gitano como un peligro social. No obstante, en Cervantes confluye una circunstancia aun más cercana. No se trata ya de su presumible ascendencia judía, sino de algo que no puede ocultar y está a la vista de todos. La existencia de un parentesco gitano, una prima gitana, con la que parece no tuvo una estrecha relación. Quizá, Cervantes, partícipe de la mala fama de los gitanos pudo haberse avergonzado de esta “mancha” familiar y con gran agresividad, intentó delimitar claramente unas fronteras, dejando bien a las claras su posición ante la comunidad gitana.
La obra de Cervantes se contribuye a la infrahumanización del gitano. Se le presenta como una amenaza de la sociedad por carecer de los valores que pudieran contribuir a mantener una sociedad perfecta, permitiendo a su público percibir a sus personajes gitanos como personas defectuosas y dignas de castigo.

LA LITERATURA ANTIGITANA DE CERVANTES

Miguel de Cervantes fue el autor español más prolífico, tanto a la hora de incorporar personajes gitanos en sus obras, como en la difusión del gran repertorio de prejuicios y sentencias que contra ellos se había creado. Su obra más importante en este sentido es La gitanilla. Incluida en sus Novelas Ejemplares será entre todas la que tenga una mayor repercusión, pues ha sido fuente de inspiración tanto, para autores contemporáneos como Solís y Montalbán como posteriores, caso de Víctor Hugo en El Jorobado de Nôtre Dame. Avales literarios que magnifican aun más esta obra de arte. No debió ser una casualidad que abriera la colección de novelas publicada en 1613. El mismo Cervantes, consciente del valor de su creación destaca ser el primero en haber novelado en lengua castellana una obra de la orgullosamente dice que “mi ingenio las engendró y las parió mi pluma, y van creciendo en los brazos de la imprenta”. Y como gancho para atrapar al lector colocó a La gitanilla. Así, partiendo de una trama picaresca, el lector queda atrapado y mantiene su interés para afrontar al bloque de novela amorosa El tiempo le daría la razón de su acierto.
Aunque autores como Avalle-Arce ven en Cervantes una “simpatía cordial” hacia los gitanos, especialmente en los aspectos los caracterizaban respecto a su vida natural y bucólica, lo que hacía atenuar los más controvertidos, en particular “sus hurtos y latrocinios”. La verdad es que, aun a pesar del “parece” que coloca al comienzo de su diatriba, Cervantes se comporta implacable desde el primer momento. Sabía muy bien lo que quería el público, y para triunfar sólo había que echar la carnaza. No es de extrañar pues, que nada más comenzar la obra pusiera desde el primer momento la pluma en la llaga:

“Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones; y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo, y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos como accidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte”.
   
Los términos peyorativos son tan rotundos que le permite contraponer las naturalezas humanas de gitanos y castellanos, pues asegura llevan en su genes toda su inclinación hacia el robo, algo que en Preciosa no encaja. Ella no forma parte de esta naturaleza tan imperfecta, algo que hace despertar el interés de los lectores y hacer sospechar que no es gitana en realidad. Es en este momento cuando se plantea el arquetipo de gitano raptor de niños.
La naturaleza honrada de Preciosa es tan buena como la de Don Juan de Cárcamo, por ello, en su enamoramiento accede a la petición de Preciosa de cambiar su nombre por Andrés Caballero, lo que no deja de ser significativo, pues intenta en todo momento hacer honor a su nuevo apellido. También en este punto se hace presente la creencia popular de que muchos de los que andan con gitanos no lo eran. Cervantes aviva esta creencia, machaconamente expuesta por los arbitristas de su época, y describe el proceso de gitanización de Juan de Cárcamo a través de varias pruebas: primero mediante el cambio de nombre, con lo que la persona y el status social de Juan muere para renacer como el gitano Andrés. La siguiente prueba consistía en la demostración de su valía como ladrón, ejercicio para el que se le aconsejaba no permitiera “la entrada a la caridad en sus pechos”, pues en caso de tenerla “habían de dejar de ser ladrones”, llo que le impediría ser gitano.
Junto a la ficción literaria, Cervantes introduce algunas referencias interesantes respecto a sus relaciones con el resto de la sociedad. Una muestra del gran conocimiento que tenía el escritor sobre su modo de desenvolverse, se refiere a la fianza que debían entregar al llegar a un pueblo para garantizar que no harían ningún hurto en él, ni en sus inmediaciones. Costumbre que se derivaba de la desconfianza vecinal hacia su presencia por la fama de ladrones que tenían. Cervantes deja bien claro que el compromiso de estos grupos se reducía a la población en que se asentaban, por lo que las jurisdicciones de pueblos cercanos no quedaban libres de robos. Acabada su estancia y habiendo cumplido el pacto, recuperaban su fianza.
Esta presunción de culpabilidad y su fama de ladrones, la escenifica Cervantes en una trama donde la venganza es protagonista. En el episodio final, estando en el Reino de Murcia, la “La Carducha”, en su despecho, pretende vengarse de Andrés ante su indiferencia. Denunciado, Cervantes pone en boca del alcalde y un soldado unas duras palabras. El primero, como representante de la justicia realiza “mil injurias a Andrés y a todos los gitanos, llamándolos de público ladrones y salteadores de caminos”. Seguidamente, un soldado, vecino del alcalde, le impreca:

¿No veis cuál ha quedado el gitanico podrido de hurtar? Apostaré yo que hace melindres y que niega el hurto, con habérsele cogido en las manos; que bien haya quien no os echa a galeras a todos. ¿Mirad si estuviera mejor este bellaco en ellas sirviendo a su Majestad, que no andarse bailando de lugar en lugar y hurtando de venta en monte”.

En este fragmento subyace, no ya el estereotipo de ladrón, sino también en el de vago, la de un ser improductivo, merecedor de la pena de galeras. Algo que en aquella época se había convertido en una práctica usual, basta recordar las redadas de gitanos varones de 1571 y de 1639.
Cervantes, a pesar de tan categóricas palabras, abandona la generalización el particularismo al mencionar la existencia de gitanos “caritativos”; si bien, lo hace porque “aun entre los demonios hay unos peores que otros, y entre muchos malos hombres suele haber alguno bueno”. Sólo es digno entre la forma de vida de los gitanos, su existencia libre y armónica con la naturaleza, muy en consonancia con el tema pastoril. Es entonces cuando la vida del “demonio” gitano recibe un tratamiento, incluso, paradisíaco:

“Somos señores de los campos, de los sembrados, de las selvas, de los montes, de las fuentes y de los ríos: los montes nos ofrecen leña de balde; los árboles, frutas; las viñas, uvas; las huertas, hortalizas; las fuentes, agua; los ríos, peces, y los vedados caza, sombra las peñas, aire fresco las quiebras, y casas las cuevas”.

Pero no nos debemos dejar engañar, este fragmento encierra la idea de que los gitanos constituían “un enjambre de zánganos”, que toman todo aquello de lo que pueden echar mano sin que en ello se hubiera producido trabajo honrado alguno, en perjuicio del afanoso labrador y por extensión de la economía española, tal como señalaban los mismos arbitristas.
Consiste en un rebuscado sarcasmo, donde el gitano se auto-sitúa en el centro de la creación, desde donde vive a costa de los demás como salvaje, ajeno a las leyes de los hombres civilizados y del mandamiento divino que condenó a los hombres a vivir del sudor de su frente. Cervantes pretende  hacer reflexionar al lector, a fin de que juzgue  esa vida parasitaria. Una forma de vida que constituye una auténtica utopía, en la que sin embargo, Cervantes destaca  positivamente la ausencia de ambición al poner en boca de los gitanos: “tenemos lo que queremos, pues nos contentamos con lo que tenemos”. Una postura que sin embargo se contradice la fama de ladrones. ¿Para qué robar si no se busca atesorar riquezas? Es por este motivo, por el que la reflexión cervantina no va más allá.
La trascendencia de La Gitanilla, especialmente el de su comienzo, reafirmó la mala fama de los gitanos. Y aún en 1880, desde la prensa, esta misma cita servirá para envilecer a los carlistas:

“No conozco gente como los carlistas para aventuras. Se podían glosar hablando de ellos (aunque en mejor sentido, por supuesto) lo que Cervantes decía de los gitanos. Me explicaré para que no lo tomen a mala parte. “Nacieron de padres aventureros, estudiaron con aventureros y han salido hechos unos aventureros completos”.

Y el mismo recurso se volvió a utilizar para atacar a los conservadores solo cuatro años más tarde:

Cervantes decía en una de sus novelas ejemplares que los gitanos nacían para robar, viven para robar, procrean para robar, se juntan para robar, y solo sirven para robar...
De igual suerte los conservadores nacen para comer, viven para comer, se reproducen para comer, se juntan para comer, y solo sirven para comer”.
En Pedro de Urdemalas, además de describir un baile de gitanos, predispone hacia el recelo que suponía su presencia. Así, a noticia de la llegada de una compañía de gitanos, la vecina de la aldea comienza a gritar:  ¡Cierren, no les roben cosa! A esto, otra le conFingiendo que son herreros usan muchos desafueros. [...] no hay seguro asno en el prado, de los gitanos cuatreros”. En tan pocas líneas hallamos toda una serie de arquetipos: nómadas, tramposos, ladrones, cuatreros, irreligiosos, farsantes, etc., Cervantes no ahorra prejuicios para contribuir en la divulgación del estereotipo negativo.
En su Coloquio de los perros, Berganza relata su experiencia entre los gitanos recogiendo prácticamente todas las acusaciones que se formularon desde medios arbitristas, pues en pocas líneas realiza un listado de sus “artes”:

“sus muchas malicias, sus embaimientos y embustes, los hurtos en que se ejercitan, así gitanas como gitanos, desde el punto casi que salen de las mantillas y saben andar [...]todos se conocen y tienen noticia los unos de los otros, y trasiegan y trasponen los hurtos de éstos en aquellos, y los de aquellos en éstos […] Ocúpanse por dar color a su ociosidad, en labrar cosas de hierro, haciendo instrumentos con que facilitan sus hurtos; y así, los verás siempre a traer a vender por las calles tenazas, barrenas, martillos; y ellas, trébedes y badiles […] Cásanse siempre entre ellos, porque no salgan sus malas costumbres a ser conocidas de otros [...] Cuando piden limosna, más la sacan con invenciones y chocarrerías, que con devociones [...]a título que no hay quien se fíe de ellas, no sirven, y dan en ser holgazanas; y pocas o ninguna vez he visto [...] gitana a pie de altar comulgando [...] Son sus pensamientos imaginar cómo han de engañar y dónde han de hurtar; confieren sus hurtos y el modo que tuvieron en hacerlos”

Por último, en El licenciado Vidriera, a la hora de explicar la farsa en comediantes de buen nacimiento, contrasta su trabajo con la vida de los gitanos:

También sé decir de ellos que en el sudor de su cara ganan su pan con inllevable trabajo, tomando continuo de memoria hechos perpetuos gitanos, de lugar en lugar y de mesón en venta, desvelándose en contentar a otros, porque en el gusto ajeno consiste su bien propio. Tienen más, que con su oficio no engañan a nadie, pues por momentos sacan su mercaduría a pública plaza, al juicio y vista de todos”.

Cervantes contrapone furtivamente al comediante y al gitano, señalando un único punto en común: el vagar continuo. Sin embargo, señala la laboriosidad del comediante, su ausencia de maldad y su necesidad para la sociedad, aspectos que en otras obras del autor del Quijote se hallan ausentes entre los gitanos.


lunes, 2 de mayo de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Opinión de don Gaspar de Bracamonte sobre aceptar compañías de gitanos en los Tercios de Flandes (23 de mayo de 1639)

Batalla de Nördlingen
… si bien reconozco que puede tener inconvenientes, además de la indecencia, el admitir en los ejércitos de su majestad gente tan desacreditada como ésta; pero también considero que las ocurrencias de aprieto grande suelen dispensar mayores impedimentos que éste; los romanos armaron alguna vez esclavos, y ya hemos visto indultados y hechos capitanes, bandoleros de muchos años; y yo estoy pensando que de esta gente se podrían formar dos o tres compañías de dragones que sirviesen en este manejo muy útilmente, por ser todos de natural duro, acostumbrados a sufrir los tiempos, ágiles para manejar los caballos, y más ejercitados que otros en el uso de los arcabuces. Considero también que por este camino podría libertarse el reino de este género de gente, con mejor efecto del que han obrado tantas leyes y pragmáticas hechas con este intento, que sólo han servido de hacerlos más perversos, con la desconfianza, obligándolos con la persecución que padecen en los pueblos a que se retiren a los montes con mayor perjuicio de la república.
Camino español

Gaspar de Bracamonte

COMENTARIO: El informe de don Gaspar de Bracamonte, conde de Peñaranda y por entonces protegido del Conde-duque de Olivares, supone la confirmación de los efectos negativos de la política represiva del Estado hacia los gitanos. La “desconfianza” mutua entre las sociedades gitana y castellano-aragonesa se alimentaba con cada disposición punitiva y provocaba la clandestinidad de aquellos elementos que se resistían a abandonar su forma de vida. En este caso, la opinión de Gaspar de Bracamonte surge de la pretensión de Sebastián de Soto para formar una compañía de 200 gitanos para combatir en Flandes, pues éste manifestaba estar ocioso y deseoso de volver al real servicio. Importante documento que muestra la vertiente militar de los gitanos y su presencia en Flandes, abriendo conjeturas respecto al vocablo flamenco, sinónimo de gitano a lo largo de todo el siglo XVIII.
PARA SABER MÁS: http://anatomiadelahistoria.com/2016/06/los-gitanos-espanoles-en-los-tercios-de-flandes/

viernes, 1 de abril de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Exposición de los muchachos gitanos denunciando ante el Intendente de Cartagena los abusos de sus guardianes (11 de abril de 1761)

... dicen como les faltan los alimentos que el rey les da por causa de que los quitan los marineros de guarda, que hoy día tienen por amo (...), con lo que no nos podemos alimentar; sino también de los vestuarios que el rey nos da, hacen modo por donde nos los quitan (...). El fin de dichos marineros es sólo ver cómo pueden robar, pues hacen que los muchachos vayan a robar a la ciudad para que se lo traigan, como también consentir juego, para que les den sus ganancias. Y si alguno quiere salir días de fiesta les quitan la ración, como también el que den limosna para Jesús, y luego los parten entre los dos, y diferentes cosas por donde es causa de muchos se deserten, y no dejen cosa que no roben para su alimento. Por tanto suplican se digne de ampararles, pues no tienen más amparo que el de Vuestra Señoría...

Trabajos en un arsenal del siglo XVIII

COMENTARIO: separados hombres y mujeres tras la redada general de 1749, los gitanos varones mayores de siete años fueron destinados a los tres arsenales peninsulares, donde fueron separados a su vez entre adultos y muchachos. Estos últimos fueron destinados principalmente a las maestranzas para aprender algún oficio para conseguir “el fin y utilidad que debe esperarse de esta semilla”. El proyecto afectó a centenares de muchachos, a los que se les prometió una paga en cuanto consiguieran dominar el oficio y trabajar como aprendices. Sin embargo, en noviembre de 1752, esta meta se hallaba muy lejos de cumplirse, pues ante los malos tratamientos, su perdida libertad y añoranza de sus familias, adoptaron una actitud negativa y desidiosa hacia las distintas labores que se les encomendaron. Sujetos a los abusos de sus maestros y carceleros, se hallaban sumidos en una miseria propiciada por intendentes como el de La Graña, quien les redujo el prest a sólo seis cuartos, por considerar que con esa cantidad tenían “algo más de lo suficiente a vivir”, pues no debían salir “medrados de la clase que por pena se les impuso”.

martes, 1 de marzo de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Dos procuradores en Cortes proponen el "exterminio" biológico de los gitanos (19 de marzo de 1594)

Don Jerónimo de Salamanca y don Martín de Porras, dijeron: que en estos reinos anda un género de gente que se nombran gitanos, cuya vida y trato es la más perdida que hay en toda la república cristiana, ni aun bárbara, que parece que son gente sin ley, porque no saben que guarden ninguna, sino que del todo viven llenos de vicios sin ningún género de recato, con gran escándalo de estos reinos y de los naturales de ellos.
Son gente vagabunda, sin que jamás se halle ninguno que trabaje ni tenga oficio con que sustentarse; son públicamente ladrones, embaucadores, echando juicios por las manos, haciendo entender a la gente ignorante que por allí alcanzan y entienden lo que ha de suceder. Son gente que no guarda en los matrimonios la forma de la iglesia, porque se casan parientes con parientes sin ninguna dispensación, y aun sin matrimonio se mezclan unos con otros sin tener en cuenta con deudo de parentesco, ni afinidad, ni las demás prohibiciones del derecho, y jamás se verá ninguno confesar ni recibir el Santísimo Sacramento, ni oír misa ni conocer parroquia ni cura, y plegue a Dios que el consentir pecados tan públicos no sea causa de parte de nuestros castigos.
Representantes en Cortes
Siendo cosa tan necesaria poner remedio en un daño tan grande, y que tan ordinario, es en estos reinos, convendría mucho disipar y deshacer de raíz este nombre de gitanos y que no haya memoria de este género de gente. Y el remedio que para esto parece se podría poner, es que se aparten los hombres de las mujeres, y que los uno se pusiesen en una provincia muy apartada de la otra donde se pusiesen las mujeres y se les quitase el hábito y el lenguaje de gitanos, poniéndoles graves penas si saliesen de los lugares que se les señalasen, porque de esta manera se casarían con labradores que viviesen con la orden y regla, con que los demás que están en servicio de Dios, viven.
Que las justicias tuviesen mucho cuidado de hacer trabajar a los hombres, y a las mujeres que sirvan o trabajen. Que a todos se les quitasen los hijos e hijas, y los de diez años abajo se pusiesen en la casa de los niños de la doctrina, donde los doctrinasen y enseñasen a ser cristianos, y de allí, teniendo más edad, se pusiesen los varones a aprender oficios y las mujeres a servir. Que por ningún caso se les permitiese casar unos con otros, pues para este efecto se han de apartar los hombres de las mujeres hasta que del todo se perdiese la memoria y nombre de gitanos, de manera que con graves penas se les prohibiese en todos estos reinos que ninguno se llamase gitano; y si otros remedios se hallasen más eficaces, se usase de ellos, pues el fin es que se consuma la memoria y trato de gente tan perniciosa a la república cristiana.

Pedimos y suplicamos al Reino trate de ello y acuerde lo que más convenga al servicio de nuestro Señor y el bien de estos reinos. Y vista la dicha proposición, se acordó que se llamase a los caballeros que hoy faltan para el martes primero, para tratar sobre lo en ella contenido.
19 de marzo de 1594

COMENTARIO: a lo largo de todo el siglo XVI, las Cortes se convirtieron en receptáculo de todo tipo propuestas para “sujetar” a los gitanos. En junio de 1592 se estableció la creación de un juez para resolver las causas que se abrieran contra ellos; y, ya en marzo de 1594, los procuradores protagonistas de este documento emplearon en su argumentación, casi todos los prejuicios que posteriormente conformaron el estereotipo negativo de los gitanos.
Esta propuesta de “exterminio” biológico, combinado con la aculturación de los niños y niñas gitanos resultó una novedad dentro de las propuestas antigitanas, pues hasta este momento, la política represiva se había basado en el intento de fijarlos a un domicilio conocido bajo un estricto control de sus personas y caballerías.
Asociados a un problema de orden público, en el que paralelamente se hallaba la cuestión morisca, la solución de la expulsión comenzó a cobrar fuerza; sin embargo, en este debate se coló la idea de “exterminio”, que desechada entonces por las Cortes, quedó latente en el tiempo, hasta que finalmente tomó cuerpo dos siglos y medio más tarde con el proyecto iniciado con la redada de 1749, cuyo punto final no llegó hasta el indulto real de 1765.

PARA AMPLIAR VER: http://revistadehistoria.es/los-antecedentes-al-proyecto-exterminio-gitano-1749/?utm_source=MadMimi&utm_medium=email&utm_content=Los+antecedentes+al+proyecto+de+%E2%80%9Cexterminio%E2%80%9D+gitano+de+1749&utm_campaign=20160428_m131104552_Los+antecedentes+al+proyecto+de+%E2%80%9Cexterminio%E2%80%9D+gitano+de+1749&utm_term=Continuar+leyendo___

martes, 2 de febrero de 2016

DOCUMENTO DEL MES. La aplicación de la pena del sello en Juan Utrera (5 de febrero de 1785)

Ejecución pública
“Y consta por expediente formado por Antonio José Marín de Torres, escribano de número de esta ciudad (Baza), que Juan Utrera, de los llamados gitanos, sentenciado por la justicia de Oria y por la causa que se expresa en su testimonio a servir en cualquiera de los presidios de África por tiempo de diez años, con retención y calidad de gastador, se condujo a esta ciudad, cabeza de partido, en la que en el día quince de marzo pasado de este año se le imprimió el yerro ardiendo, prevenido en el capítulo trece de la Real Pragmática de diecinueve de septiembre del año pasado de 1783, en la espalda del lado derecho, con el que quedó sellado, en cuyo yerro se hayan figurados las armas de Castilla, habiéndose hecho esta operación por José Muñoz, pregonero, por defecto de verdugo”



COMENTARIO: Los hechos que causaron esta ejecución se remontan al 7 de agosto de 1784, cuando Juan y Pedro de Utrera Marín, acusados de haber sustraído una burra y un pollino a dos vecinos de Cúllar fueron apresados en Mojácar.
El primero, de sólo 20 años, era conocido por “el Berlín” y era natural de la ciudad de Vera y vecino de la villa de Huércal-Overa. Pedro, por sobrenombre de “el Melo”, de 26 años, era natural de la villa de Bentarique y vecino como Juan, de la misma villa. Condenados, ambos apelaron ante la Sala del Crimen de la Chancillería de Granada, logrando Pedro ser puesto en libertad, en tanto Juan vio confirmada su sentencia, se le aplicó el hierro candente el 5 de febrero de 1785.
Capítulo XIII de la Pragmática de 1783
La pena del sello fue raramente aplicada a los gitanos contraventores a la pragmática de 1783, pues en muchos casos, cuando fueron condenados, se les conmutó por otra. No obstante, sabemos la ejecución de esta pena en 21 casos, tal como disponía el artículo trece de dicha pragmática, donde se señalaba que una vez confirmada la contravención, la Sala del Crimen podía mandar “inmediatamente, sin figura de juicio, sellar en las espaldas a los contraventores con un pequeño hierro ardiente, que se tendrá dispuesto en la cabeza de partido, con las armas de Castilla”.
Marcado de por vida, tal como expresaría Joaquín Escriche en su Diccionario razonado, la víctima llevaría “sobre sí la terrible marca, esta señal indeleble de su criminalidad, este sello perpetuo de su ignominia, se ve ya para siempre hecho el objeto de desprecio de todos”.

sábado, 2 de enero de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Primer documento que atestigua la presencia gitana en la península Ibérica (12 de enero de 1425)

“Nos Alffonsus, Dei gratia Rex Aragonum, Sicilie, Valencie, Maioricarum, Sardenia, Corsice, Comes Barchinone, Dux Athenarum et Neopatrie ac etiam Comes Rossilionis et Ceritanie. Dilectis et fidelibus nostris Gerentibus, Vices Gubernatoris, vicariis, baiulis, çalmedinis, justiciis, merinis supra juntariis, portariis, ceterisque universis et singulis officialibus regnorum et terrarum nostrarum constitutis ad quem seu quos presentes pervenerint et fuerint presentate. Salutem et dilectionem.
A todos y cada uno de sus nobles, amados y fieles nuestros y sendos gobernadores, justicias, subvengueros, alcaldes, tenientes de alcalde y otros cualesquiera oficiales y súbditos nuestros, e incluso a cualquier guarda de puertos y cosas vedadas en cualquier parte de nuestros reinos y tierras, al cual o a los cuales la presente ser presentada, o a los lugartenientes de aquellos, salud y dilección.
Compañía de gitanos en camino
Como nuestro amado y devoto don Juan de Egipto Menor, que con nuestro permiso ir a diversas partes, entiende que debe pasar por algunas partes de nuestros reinos y tierras, y queremos que sea bien tratado y acogido, a vosotros y cada uno de vosotros os decimos y mandamos expresamente y desde cierto conocimiento, bajo pena de nuestra ira e indignación, que el mencionado don Juan de Egipto y los que con él irán y lo acompañarán, con todas sus cabalgaduras, ropas, bienes, oro, plata, alforjas y cualesquiera otras cosas que lleven consigo, sean dejado ir, estar y pasar por cualquier ciudad, villa, lugar y otras partes de nuestro señorío a salvo y con seguridad, siendo apartadas toda contradicción, impedimento o contraste.
Proveyendo y dando a aquellos pasaje seguro y siendo conducidos cuando el mencionado don Juan lo requiera a través del presente salvoconducto nuestro, el cual queremos que lleve durante tres meses del día de la presente contando hacia adelante.
Entregada en Zaragoza con nuestro sello el día doce de enero del año del nacimiento de nuestro Señor 1425.
Rey Alfonso".


COMENTARIO: Tras un milenio y medio de diáspora, los gitanos llegaron a la península Ibérica durante el primer cuarto del siglo XV, en plena agonía de la baja Edad Media. En una sociedad que se encontraba inmersa en una encrucijada, donde los valores culturales y los religiosos se hallaban en un profundo proceso de cambio.

La llegada de los primeros gitanos a Berna
Es en este contexto histórico, cuando se produce el encuentro entre una concepción oriental, basada en la percepción nómada de la vida, frente a otra occidental y sedentaria. El choque fue inevitable y una minoría étnica y cultural se incrustó en la sociedad de los reinos peninsulares sin perder un ápice de su identidad.
El conflicto se comenzó a gestar en cuanto la mayoría social tuvo conciencia de que la presencia de egipcianos no sería temporal y sí permanente. Es entonces cuando se les intentó reducir al canon social y cultural que se hallaba establecido desde antes de su llegada.
Muchos autores han señalado a esta etapa como la Edad de Oro de la presencia gitana en España, precisión que creemos que no es completamente exacta. Bien es cierto que los gitanos, bajo la categoría de peregrinos recibieron los privilegios que les otorgaba la “Paz del Camino”, pero ello era debido también a su condición de cristianos perseguidos por los turcos, que forzados a abandonar su tierra, manifestaban hallarse arrepentidos por haber abjurado de la fe cristiana y haber adoptado la islámica, causa por la que decían habían decidido redimir su pecado a través de una larga peregrinación hacia Santiago de Compostela, algo que en la mentalidad de la épocas se debía respetar y facilitar como buenos cristianos.