Una historia, un olvido... el discurrir invisible de lo que existió y se desconoce

Este espacio pretende entender la historia como una disciplina que proporciona, tanto la información como los instrumentos necesarios para conocer el pasado, pero también como una herramienta para comprender al "otro", a nosotros mismos y a la sociedad del presente en la que interactuamos.

Conocer la historia de los gitanos españoles es esencial para eliminar su invisibilidad, entender su situación en la sociedad y derribar los estereotipos acuñados durante siglos.

Las publicaciones contenidas en este blog-revista tienen derecho de autor. Se ruega citen su procedencia. De no hacerlo, no pasa nada. Lo importante es sacar esta historia de la invisibilidad en que se haya.

martes, 2 de agosto de 2016

DOCUMENTO DEL MES. El recluta Jerónimo González escribe a su prima María Balmala, víctima de la redada de la madrugada del 31 de julio, para darle ánimos en su cautiverio (agosto de 1749).


“Prima y querida mía, celebraré que en medio de tus trabajos, ésta te halle disfrutando salud, que con ella, todo lo vence el tiempo. Yo me hallo con salud y siempre deseando sacrificar mi vida por el remedio nuestro.
Prima, te estimaré que me participes el destino que lleváis para poder tomar los medios convenibles para nuestra libertad. Yo me hallo recluta de la bandera de Lisboa, pero te estimaré que luego que veas ésta, participes las novedades para tomar los medios, pues hasta que Dios quiera que yo me vea donde Su Majestad sea servido, en compañía de mis amigos, que los tengo fieles, procuraré nuestra libertad, o nuestro mayor mal, si la fortuna nos desampara. De Juanito, el ahijado del duque de Miranda, te participa sus expresiones, y se las darás a la Beatriz, que deseo, como uno de tantos, o los muchos apasionados el sacrificarnos por la libertad vuestra. Dios, el pueblo, el mundo y los que no han nacido, son capaces a volver por tanta sin razón.
Cárcel de la Santa Hermandad de Toledo
No soy más largo porque no me ayuda mi ánimo, ni mi corazón puede disuadirse de sus congojas, pues Dios sabe con cuanta pena estoy viendo escribir ésta, que solo quisiera fuera carta de libertad, pero puede ser sea el principio, si Dios quiere. Cuando respondas a ésta, que será mi consuelo, pondrás en el sobrescrito, a Juan Bautista Carvajal, vive enfrente de los pies de San Miguel. Nuestro Señor te dilate la vida para bien o mal, o lo que Dios quisiere. Madrid, y agosto 18, de 1749, tuyo hasta la muerte, Jerónimo González, querida María Malmara. Darás mis encarecidas memorias a la Romana, y que no se desconsuele, que para las oraciones es el ánimo”.
 
Uniformes del Regimiento de Lisboa
COMENTARIO:
En Madrid, donde estaba prohibido el asentamiento de gitanos desde hacía varios años, existía una pequeña comunidad compuesta principalmente por individuos procedentes de poblaciones cercanas a la capital. Es el caso de los tres hijos del talaverano Manuel de Arjona y de María Balmala, una prima del recluta Jerónimo González, quien teniendo noticia de hallarse presa en Toledo, contactó con ella por carta para transmitirle ánimos.
Interceptada la misiva, se libró orden de detención para Jerónimo y su sargento Juan Álvarez, autor de la redacción de la misma. Tras analizarla, el corregidor toledano comentó a Ensenada su sorpresa de cómo una gente “expuesta a todo riesgo y delito”, pudiera tener “valedores en todas partes y de todos estados”.
En efecto, la relación entre los gitanos y algunos miembros destacados de la corte madrileña quedó patente cuando Luisa Balmala, probablemente hermana de la gitana a quien iba dirigida la carta de Jerónimo González, fue puesta en libertad gracias a la intercesión del arzobispo de Farsalia. Sin embargo, el gobernador del Consejo, informado de que Luisa había sido procesada y encarcelada por varios delitos y amancebamientos, mandó mantenerla encerrada junto al resto de gitanas.
La sin razón a la que aludía Jerónimo, por desgracia, persiste aún en la actualidad, anidada entre muchos de los que aún no habían nacido que citaba, pues se mantienen los prejuicios y los estereotipos acuñados durante siglos, quedando estos hechos históricos enmudecidos, ajenos a la memoria histórica oficial. ¿Hasta cuándo la Iglesia y la Corona elevarán su voz para pedir perdón?

PARA CITAR ESTE TEXTO: MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Manuel: Los gitanos y gitanas de España a mediados del siglo XVIII. El fracaso de un proyecto de “extinción” (1748-1765), Almería: Universidad de Almería, 2014, pp. 42-43.
TEXTO COMPLETO DE MI ARTÍCULO SOBRE LA REDADA: PINCHAR EN ESTE ENLACE

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