Una historia, un olvido... el discurrir invisible de lo que existió y se desconoce

Este espacio pretende entender la historia como una disciplina que proporciona, tanto la información como los instrumentos necesarios para conocer el pasado, pero también como una herramienta para comprender al "otro", a nosotros mismos y a la sociedad del presente en la que interactuamos.

Conocer la historia de los gitanos españoles es esencial para eliminar su invisibilidad, entender su situación en la sociedad y derribar los estereotipos acuñados durante siglos.

Las publicaciones contenidas en este blog-revista tienen derechos de autor. Se ruega citen su procedencia.

lunes, 12 de noviembre de 2018

CARTEL DE LA EXPOSICIÓN "HISTORIA DE LOS GITANOS ESPAÑOLES". VERA, del 22 al 30 de noviembre de 2018

El cartel lleva un mensaje implícito. En esta ocasión, a diferencia del confeccionado para la exposición de Almería, la protagonista es una mujer gitana extraída de un cuadro de Isidre Nonell. La rasgadura que desfigura su boca representa el sometimiento y la invisibilidad del Pueblo Gitano en la Historia.
El cerro que aparece representa el antiguo asentamiento de Vera, hasta que el terremoto de 1518 destruyera la ciudad. A partir de ese año Vera volvió a renacer con la aportación de nuevos vecinos, entre los que se hallaron los gitanos. Hoy en día representan el 20% del total de la población y contribuyen a la prosperidad de la comunidad veratense.


domingo, 11 de noviembre de 2018

UNA REFLEXIÓN SOBRE LAS BEATIFICACIONES GITANAS


LOS GITANOS ELEVADOS A LOS ALTARES DE LA IGLESIA CATÓLICA
¿Unas beatificaciones interesadas?


No tratamos de poner en tela de juicio los procesos de beatificación, ni en poner en duda las virtudes cristianas que les hicieron valedoras a tan alta consideración. Sólo pretendemos contextualizar el inicio de los trámites en unas etapas históricas que bien pudieron influir a la hora de proponer para su beatificación a Ceferino Jiménez y a Emilia Fernández.

Los procesos de beatificación arrancan desde el primer año del comienzo de la Guerra Civil española, cuando la propaganda franquista comenzó a equiparar a los muertos producidos durante la contienda con las víctimas producidas por la represión de los primeros momentos a manos de revolucionarios republicanos. Todos quedaron encuadrados bajo la denominación de Caídos por Dios y España, con lo que se pretendió justificar el golpe de estado asociándolo a la idea de una cruzada encaminada a recuperar España para Dios, para cuya causa y testimonio de Dios sucumbieron los soldados nacionales y aquellas personas laicas o seglares que fallecieran por causa de Fe.
De los 300.000 mártires que Serrano Suñer afirmó se produjeron, incrementados en 1938 por Franco a otros cien mil más, se pasó tras las conclusiones de la Causa General a “sólo” 86.000, una cifra que desanimó a Franco, y que no constituyó la razón principal de Pío XII para denegar una beatificación masiva en un corto plazo de tiempo. A partir de este rechazo inicial, se abandonó la idea de una canonización numerosa y se pensó en una estrategia encaminada a proponer una víctima como una especie de cabeza de puente, que permitiera con su beatificación, abrir las puertas a futuros procesos. En principio, en 1964 se pensó en la monja María Ricart; sin embargo, la operación fracasó y los procesos quedaron estancados durante tres lustros. Hasta que se propuso la persona de Ceferino Jiménez Malla, un tratante gitano nacido en la oscense Alcolea de Cinca, que fue detenido el 19 de julio de 1939 por haber defendido a un sacerdote y ser sorprendido con un rosario en el bolsillo, causa por la que se cree fue condenado a muerte. Una sentencia que se ejecutó en Barbastro el dos de agosto del mismo año.
Beata Emilia Fernández,
obra del pintor malagueño Raúl Berzosa
¿Por qué se escogió a Ceferino y no a otra persona? Pudiera ser que viniera dada por su condición laica y su pertenencia a un colectivo discriminado. Unas características que lo aproximaban a los primeros mártires, pues éstos no pertenecían a órdenes religiosas y en su mayor parte procedían de sectores marginales, como el de los esclavos. La causa sin embargo quedó suspendida, pero el camino ya estaba abierto, y en cuanto Juan Pablo II accedió al papado, la política del Vaticano cambió de rumbo en este aspecto, y en marzo de 1987,  Juan Pablo II canonizó a los cinco primeros mártires españoles.
No sería hasta mayo de 1997 cuando Ceferino Jiménez fuera beatificado en una ceremonia oficiada por el Papa, quien en la homilía destacó la condición étnica de Ceferino, la que no constituía un obstáculo para la santidad:
“Su vida muestra cómo Cristo está presente en los diversos pueblos y razas y que todos están llamados a la santidad, la cual se alcanza guardando los mandamientos”.
El torrente de beatificaciones creció durante las décadas siguientes, y en marzo de 2017, le tocó el turno a Emilia Fernández, una gitana tijoleña que compartió la ceremonia de beatificación junto a otros 114 beatos (95 sacerdotes y 20 laicos). De ellos, el obispo de Almería dijo que no lo fueron "por ser de uno de los bandos enfrentados en la guerra, sino por haber muerto por amor a Cristo y por su causa".
Sin embargo, la presencia de Emilia entre los propuestos a ser elevados a los altares, coincidió con la mayor expansión de la Iglesia Evangélica entre las comunidades gitanas de España, lo que se podría pensar en un intento para retener en el catolicismo a unos feligreses que no hallaron en la Iglesia el amparo y refugio que necesitaban. No obstante, nos gusta más pensar que el principal motivo que ha llevado a Emilia a ser la primera mujer gitana beatificada, sea por haber muerto en la Fe cristiana siendo una mujer soltera y amancebada a los ojos de la Iglesia. Un aspecto que en cierto modo, remienda la persecución que las mujeres gitanas han venido sufriendo por parte de los sínodos eclesiales y la Inquisición.

Publicado en Antrophistoria: https://www.antrophistoria.com/2018/10/los-gitanos-elevados-los-altares-de-la.html

lunes, 1 de octubre de 2018

40 ANIVERSARIO DE LA DEROGACIÓN DE LOS ARTÍCULOS ANTIGITANOS DE 1942 INSERTOS EN EL REGLAMENTO DE LA GUARDIA CIVIL


Discurso de Juan de Dios Ramírez Heredia en el Las Cortes españolas, la tarde del 7 de junio de 1978 (los tres primeros minutos de su intervención)



Casi un año ya del nacimiento de la incipiente democracia española. Y aquí está dispuesto el diputado gitano dispuesto a dirigirles la palabra durante el tiempo que reglamentariamente, el reglamento provisional del Congreso de Diputados me concede. Y a propia intención que he llegado en la tarde de hoy con mi camisa blanca y corbata, para evitar las posibles susceptibilidades que durante algún tiempo ha demostrado en esta Cámara, y fundamentalmente en los medios de comunicación social (…) clásicas camisas de colores y mis pañuelos de lunares, porque quisiera que mi intervención de esta tarde, sería tan solo al hombre sincero y honesto que durante muchos años  ha intentado defender los derechos de una minoría marginada, que a lo largo de mucho tiempo ha estado ahí en la cresta de la ola denunciando situaciones de injusticia, que pretende en definitiva, en la defensa de esta minoría marginada, poner de manifiesto que somos personas humanas, que somos sujetos de derechos y de deberes, y que investidos de esa condición elemental de dignidad y de respeto a la persona humana, en ello fundamentalmente estimamos nosotros la defensa de nuestros derechos . Y lo hacemos estimando que la defensa de las minorías, el derecho de cada pueblo a ocupar en la sociedad el lugar que le corresponde, el respeto que como personas humanas merecemos por parte de la sociedad, no tiene porqué ser ni mucho menos bandera política de ningún grupo parlamentario de ningún grupo político, puesto que la defensa de los intereses de los hombres no son patrimonio de la derecha ni de la izquierda ni del centro, sino que son patrimonio de toda la Humanidad, como muy bien se ha puesto de reflejo esta mañana, en el cambio del orden del día, cuando a propósito de la ausencia de libertades en el país hermano en Chile, toda esta Cámara, casi por consenso, ha venido a ponerse de acuerdo en que el respeto a la libertad, condición indispensable para que la persona humana y los grupos puedan desarrollarse íntegramente ahí, en el respeto a la libertad, de donde estriba fundamentalmente las posibilidades mínimas del desarrollo de los hombres y de las comunidades.

Ciertamente lo que justifica mi intervención hoy ante la Cámara, es rogar a sus señorías, que voten conmigo favorablemente esta proposición no de ley, en la que pedimos al Gobierno, que tome cartas en el asunto para que desaparezcan esos tres terribles artículos del Código de la Guardia Civil, en los que se hace referencia específica a la población gitana. Unos artículos ciertamente trasnochados, cuya relación literaria, por supuesto estimo pertenece al siglo pasado, pero que continúa vigente, y que su última aprobación es justamente del año 1942. Y posiblemente en la literalidad de estos artículos reflejados en el Reglamento de la Guardia Civil, se encierra toda una trayectoria de persecuciones, de discriminación abierta contra la población gitana.





COMENTARIO:

Las conmemoraciones más importantes dentro de la Historia del Pueblo Gitano están centradas en sus episodios más trágicos, pero sin haber logrado la repercusión nacional que merecen, tal como ocurrió con el 500 aniversario de la Pragmática de 1499, coincidente en el tiempo con los 250 años de la Gran Redada de 1749.

Hay no obstante, efemérides de signo más positivo que celebrar y que como el 250 aniversario en 2015 de la liberación de las últimas víctimas gitanas del Proyecto de Extermino confinadas en arsenales y en otros centros de reclusión, han venido pasando desapercibidas. Es por ello que es importante antes de acabar este año, no dejar de hacer referencia a la abolición en 1978 de los artículos antigitanos incluidos en el Reglamento de la Guardia Civil. Una efeméride, que dentro de la Historia del Pueblo Gitano puso punto final a la represión que ha sido dictada desde las más altas instancias del poder.

La Guardia Civil, heredera del Instituto hermandino creado por los Reyes Católicos, mantuvo como su predecesora desde su creación en 1844 por parte de Isabel II, una especial vigilancia e intimidación hacia los gitanos a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX y tres cuartos del siguiente. Un control que estuvo justificado por la mala fama del gitano, que hacía ver en cada uno de ellos un criminal en potencia.

Esta presunción de culpabilidad fue el resultado de un proceso que culminó con la creación de un estereotipo negativo, que inicialmente acuñado desde el siglo XVI por los eruditos europeos, se consolidó en los siglos XVII y XVIII a través de los discursos de arbitristas, representantes en Cortes y memoralistas. Y, aunque la última Pragmática de carácter represivo se promulgó en 1783, la opresión de la sociedad mayoritaria continuó reproduciéndose a lo largo del siglo XIX, primero a través de varios recordatorios de dicha ley; y posteriormente, a través de instrucciones dirigidas a los cuerpos de seguridad, sin que las ideas liberales emanadas de la Constitución de 1812 hicieran desaparecer los prejuicios peyorativos del pasado.

Finiquitada y enterrada en la década de los años cuarenta la Pragmática de Carlos III -1783-, se mantuvo la prevención hacia la lengua, costumbres y tradicional forma de ganarse la vida, constituyendo el artículo específico sobre gitanos inserto en el Reglamento de la Guardia Civil, un vestigio trasnochado del espíritu de esta ley, pues se ordenaba vigilar sus desplazamientos, propiedad de sus bienes, e incluso, observar su traje.

Este artículo surge dentro de la crisis social y económica provocada por la Primera Guerra Carlista, una contienda que favoreció el aumento del bandidaje y la inseguridad de los caminos, sin que el Ejército y demás unidades destinadas a combatir el contrabando y el bandidaje, pudiera evitarlo. Un fracaso que favoreció. Para solventar esta situación, se creó por Real Decreto del  28 de marzo de 1844, un cuerpo de seguridad nacional que abarcó todo el territorio nacional, que como fuerza armada de Infantería y Caballería, bajo la dependencia del Ministerio de la Gobernación de la Península, y con la denominación de Guardias Civiles”, se le señaló como objetivo principal, el “proveer al buen orden, a la Seguridad pública, y a la protección de las personas y de las propiedades fuera y dentro de las poblaciones”.

Bajo estas directrices, se aprobó su Reglamento por Real Orden de 20 de diciembre de 1845, en cuyo capítulo segundo, titulado Servicio en caminos, en su artículo décimo, se señalaron unas instrucciones para controlar las actividades de los gitanos:



“Vigilará escrupulosamente a los gitanos que viajen, cuidando mucho de reconocer todos los documentos que tengan; de confrontar sus señas particulares; observar sus trajes; contar las caballerías que lleven; inquirir el punto a que se dirigen, objeto de su viaje, y cuanto concierna a poder tener una idea exacta de los que encuentre; pues como esta gente no tiene en lo general residencia fija, y después de hacer un robo de caballerías u otra especie, se trasladan de un punto a otro en que sean desconocidos, conviene mucho tomar de ellos todas estas noticias”.



Control de la Guardia Civil en un camino
Este artículo sería posteriormente objeto de una mayor precisión en la Real Orden de 26 de agosto de 1857, en donde se autorizó a los Comisarios de Vigilancia  y a los alcaldes, a controlar la venta y la compra de ganado mular y caballar; y junto a la cual, se insertó una comunicación dirigida al Inspector General de la Guardia Civil, para “que en lo sucesivo, se obligue a todos los gitanos a llevar unido a su pasaporte, un documento para la relación expresiva del número y señas de las caballerías de su tráfico, el cual debe estar autorizado por los comisarios de protección y seguridad pública, o en su defecto, por los celadores del mismo ramo, y a falta de éstos por los alcaldes de los pueblos, debiendo anotarse en otro documento los cambios, compras y ventas, que sucesivamente verifiquen, en la inteligencia de que no los cumplan con estos requisitos, sufrirán el decomiso de las caballerías que se le encontrasen, las cuales quedarán a disposición de las autoridades” a fin de averiguar su procedencia.

La criminalización de los gitanos en general, se basó, como se ha señalado con anterioridad, en la convicción de que el gitano era poseedor desde su nacimiento de una inclinación innata y malsana hacia la delincuencia. Un prejuicio que será constantemente reproducido dentro de los medios de opinión internos de la misma Guardia Civil. En 1865 por ejemplo, en unas “Crónicas ilustradas de la Guardia Civil”, se asegura que “un pilluelo no se convierte en un ser maligno y terrible hasta que aprende el caló, lenguaje que lleva a su infame inteligencia el conocimiento de todo un arte de guerra social”. Precisa el libro que las principales palabras del caló significan “justicia, morir, hambre, espera, sangre, matar, huir, cárcel, juez, verdugo, borracho, engañar, mala mujer, degollar, causa, necedad, noche, robar, palanqueta, ganzúa, dineros, horca”.

Ya en el siglo XX, concretamente en 1910, el mando Clemente Gutiérrez aseguraba que los gitanos no tenían “otra ambición que la de adquirir bienes ilegítimamente, viviendo a expensas de los demás”. De la misma convicción era el teniente segundo Antonio Martín Gamero, quien un año más tarde, calificaba a toda la comunidad gitana como una polilla, una “semilla de corrompidos gérmenes” que se hallaba “prodigiosamente derramada” por toda España. Y no bastándole las instrucciones dadas contra ellos, sugería que además de la necesaria guía para las caballerías, era necesaria la creación de otro documento: un Estado de guías, que “sirviese en cualquier momento de antecedente y consulta, con datos suficientes para impedir, o en todo caso, para dificultar el ejercicio de la industria, que más o menos lucrativamente ejercen los gitanos, chalanes y sus similares”.

En este estado de cosas y con la Ley de Vagos y Maleantes vigente desde agosto de 1933, la Guerra Civil trajo consigo a su finalización, una importante represión hacia los opositores al franquismo y hacia los elementos marginales. Un cometido que le fue encargado a la Guardia Civil, incluyéndose en su Reglamento para el Servicio aprobado el 14 de mayo de 1943, tres artículos en los que se hacía referencia la vigilancia a que debían ser sometidos los gitanos:



Artículo 4.º Se vigilará escrupulosamente a los gitanos, cuidando mucho de reconocer todos los documentos que tengan, confrontar sus señas particulares, observar sus trajes, averiguar su modo de vivir y cuanto conduzca a formar una idea exacta de sus movimientos y ocupaciones, indagando el punto a que se dirigen en sus viajes y el objeto de ellos.

Artículo 5.º Como esta clase de gente no tiene por lo general residencia fija, se traslada con mucha frecuencia de un punto a otro en que sean desconocidos, conviene tomar de ellos todas las noticias necesarias para impedir que cometan robos de caballerías o de otra especie.

Artículo 6.º Está mandado que los gitanos y chalanes lleven, a más de la célula personal, la patente de Hacienda que los autorice para ejercer la industria de tratantes en caballerías. Por cada una de éstas llevarán una guía con la clase, procedencia, edad, hierro y señas, la cual se entregará al comprador. Las anotaciones que en este documento se hagan por cambios y ventas serán autorizadas por los alcaldes de los pueblos o por un inspector de orden público en las capitales, y para el ganado mular, por los veterinarios municipales. Los que no vayan provistos de estos documentos o que de su examen o comprobación resulte que no está en regla, serán detenidos por la Guardia Civil y puestos a disposición de la autoridad competente como infractores de la ley.



El tratamiento de que ha sido objeto el Pueblo Gitano por parte de la Guardia Civil, ha provocado entre gran parte de sus integrantes un alto grado de recelo, de temor y hasta de odio hacia sus efectivos y hacia la institución en general. Son muchos los casos que se documentan en los que es palpable el rencor acumulado. Entre otros, podemos citar el caso de los gitanos “Tartajas”, saldado con la muerte de los dos guardias civiles a manos de las mujeres de los presos que custodiaban; o el de Carmen Contreras, una gitana vecina de Montegícar -Granada-, que harta de aguantar las vejaciones que sufría, denunció en julio de 1949 al comandante de puesto de ese pueblo, acusándole de los malos tratos que sufrías, tanto ella como su marido e hijos, cada vez que el cabo del destacamento la detenía y la llevaba al cuartel, donde “en varias ocasiones, unas veces de palabra y otras de obra” le pegaba. Como era de esperar, la delación se volvió en su contra, y dicho comandante imputó a sus dos hijos de un robo frustrado de caballerías, además de acusarles de haber sido “rojos significados en el Movimiento, alentando y tomando parte en las masas revolucionarias”, todo lo cual justificada el tratamiento que se les daba. El resultado, el de siempre, la familia hubo de abandonar el pueblo y buscar otro lugar donde poder sobrevivir a la miseria de la posguerra.


Intervención de Juan de Dios Ramírez en el Parlamento
Con la llegada de la democracia, nada pareció cambiar; hasta que el diputado gitano Juan de Dios Ramírez Heredia, en la sesión de Cortes de la tarde del 7 de junio de 1978 removió las conciencias de sus compañeros diputados con sentidas palabras: “Pero señoras y señores, para aquellos que no disponen de cañerías ni de casa, ni de agua ni de electricidad. ¿Cómo vamos a hablarles de transición política y democracia pacífica? Yo he sido partidario de la reforma democrática, pero ante la lucha contra la miseria, opto por la ruptura”.

Pasada a votación la proposición no de ley para derogar dichos artículos, fue aprobada por 285 votos a favor, ninguno en contra y una abstención. De esta forma, el último atisbo de represión hacia los gitanos desapareció sobre el papel, pero sin haber conseguido eliminarla en su forma más invisible, la que se haya sustentada por los prejuicios y los estereotipos peyorativos y estigmatizadores.

sábado, 1 de septiembre de 2018

LOS GITANOS Y LOS JUICIOS DEL FRANQUISMO: UNA DOBLE REPRESIÓN, UNA DOBLE REPARACIÓN HISTÓRICA


Excmo. Sr.
El que suscribe, PEDRO HEREDIA FERNÁNDEZ, de 80 años de edad, de estado viudo, hijo de Francisco y María, natural y vecino de Purullena (Granada), a V.E. con el debido respeto y las máximas consideraciones tiene el honor de exponer:

Que su hija CARMEN HEREDIA FERNÁNDEZ, se halla extinguiendo la pena de 20 años, impuesta por el Consejo de Guerra celebrado en Granada el 22 de junio de 1940, por un delito de Adhesión a la Rebelión, por causa nº 1459/1940, en la Prisión Central de Málaga, y estando el que suscribe, muy enfermo y debido a su avanzada edad, no puede realizar el trabajo que le permitiese solucionar su problema económico, y su ésta su hija la única que puede atenderle y ayudarle en todos órdenes, es por lo que se dirige a V. E. y

SUPLICA, se digne concederle un generoso indulto particular, por el resto de la pena que le queda por cumplir en atención a todo lo expuesto y a que lleva sufriendo prisión desde el 25 de abril de 1940.

Es gracia que espera merecer de V.E. cuya vida Dios guarde muchos años.-
Purullena, 30 de septiembre de 1947

Por no saber firmar (impronta de la huella de un dedo)
 
Sede del Tribunal Militar franquista de Granada

COMENTARIO:
Carmen Heredia se vio involucrada en la muerte de un hombre, producida durante el atraco ocurrido en un cortijo del paraje de Las Mimbres en Huétor Santillán (Granada), al que llegó con su marido y otro matrimonio para “vender unas telas”. La noche la pasaron junto a dicho cortijo, separándose los hombres de sus mujeres sólo para recoger “unas retamas para hacer la cama”.
Francisco Rodríguez, hermano de la víctima, manifestó en su declaración, puso en duda el que los gitanos fueran fueran los autores, “sino alguna otra persona que estuviese en la parte trasera del cortijo”. También el informe de la Falange los exculpó, aunque su autor lo concluyera vertiendo sus propios prejuicios al referirse a uno de los inculpados: “nunca ha querido trabajar, y siempre ha sido un individuo que ha vivido con engaño, costumbre que caracteriza a los gitanos”.
A pesar de haberse abierto serias dudas sobre su implicación, el 22 de junio de 1940, José Rodríguez Heredia fue condenado a muerte por “Adhesión a la rebelión” y fusilado el 22 de abril de 1941. A los demás se les señalaron 20 años de reclusión.
Carmen, la hija de Pedro Heredia, compartió encierro junto a María Fernández Amador, hallándose aún en marzo de 1950 en la Prisión Central de Málaga, de lo que se deduce, que la petición de indulto no prosperó. A partir de esta fecha no volvemos a tener más noticias, hasta que recientemente Eusebio Rodríguez Padilla y Dolores Fernández Fernández han recuperado su identidad y denunciado un juicio sin las más mínimas garantías procesales, y que la la postre costó la vida a un hombre que seguramente era inocente.
Víctimas colaterales de estos juicios sumarios, fueron los padres, consortes matrimoniales, hijos, parientes y amigos. Todos sufrieron las consecuencias de diferentes represiones. Desde la política a la meramente racial. La reparación histórica del Pueblo Gitano, con toda su crudeza, entra así, a formar parte de la Memoria Histórica de la Guerra Civil y de la Posguerra. Una prueba más de cómo los miembros del Pueblo Gitano, aunque invisibilizados, pertenecen con todo derecho a la Historia de España, siendo protagonistas destacados en acontecimientos históricos como Lepanto, las Guerras de Flandes y de Italia; así como, en su contribución a la economía rural sustituyendo a los moriscos, y posteriormente, contribuyendo como mano de obra forzada en la revitalización de la Armada española en el siglo XVIII. Por último, su participación en movimientos sociales del siglo XIX  y ejecicio de sus actividades tradicionales para hacer menos traumática la despoblación del campo durante los siglos XIX y XX.

PARA SABER MÁS, PINCHA EN EL SIGUIENTE ENLACE:

RODRÍGUEZ PADILLA, Eusebio y FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, María Dolores. Mujeres gitanas represaliadas en la provincia de Granada durante la Guerra Civil y la Posguerra (1936-1950), Mojácar: Arráez Editores, 2010, pp. 114-121.

lunes, 6 de agosto de 2018

Y aunque sea gitano, no le hemos de negar la Justicia


Año 1639. Corren malos tiempos para los gitanos. El rey está resuelto a llenar los bancos de galeras con vagabundos, delincuentes sin sentencia firme aún, y gitanos.
La amenaza de una redada de gitanos varones era evidente, y acabó llegando a finales de año, coincidiendo con la misión encomendada a varios oidores de las audiencias territoriales para enviar a galeras a aquellos reos que habían apelado su sentencia, muchos de ellos gitanos acusados de contravenir las pragmáticas.
Para evitar graves sentencias, algunos aceptaron  pactar condenas suaves. Otros, antes de caer bajo las garras de las justicias, se ofrecieron servir en los Tercios de Flandes. Los demás, confiaron en no ser molestados y llevar una vida conforme a lo dispuesto por las leyes antigitanas. Ramón Bustamante fue uno de ellos, quien lleno de razones, reclamó a la Justicia veratense, el reintegro de las cantidades que le debía uno de sus convecinos, aún cuando en esta época la Justicia era incierta para todos, pero desigual e injusta para las capas sociales más desfavorecidas.
En el caso de Ramón se produjo una excepción, La misma frase que encabeza estas líneas lo confirma: "y aunque sea gitano". Un estigma reconocido producto del antigitanismo que impregnaba aquella sociedad, que el alcalde mayor de Vera, aun en contra de la opinión de sus allegados, quiso soslayar para tratar a Ramón como un vecino más.
Hallar otro caso similar será bastante complicado, pues la cruda realidad, tanto en este año como en el resto de la Edad Moderna, hizo que casos como el de Ramón fueran bien escasos.

PARA SABER MÁS DEL AÑO 1639:
MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Manuel. “Los forzados de la escuadra de galeras del Mediterráneo en el siglo XVII. El caso de los gitanos”, en Revista de Historia Naval, nº 117, 2012; y, “Los gitanos españoles en los tercios de Flandes, en Anatomía de la Historia, 15 de junio de 2016. Disponible en http://anatomiadelahistoria.com/2016/06/los-gitanos-espanoles-en-los-tercios-de-flandes/

jueves, 2 de agosto de 2018

LAS VÍCTIMAS GITANAS ESPAÑOLAS DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN NAZI DE GUSEN



Los soldados republicanos de origen gitano, junto al resto de sus camaradas que pasaron a Francia tras el fin de la Guerra Civil, pasaron todo tipo penurias en los campos de concentración de aquel país, para tras varias visicitudes, ser capturados y recluidos en los campos nazis como el de Gusen, donde casi  cuatro mil españoles perdieron la vida, al menos cuatro de ellos gitanos


Campo de concentración de Gusen



VER TEXTO COMPLETO EN EL SIGUIENTE ENLACE:
https://manuelmartinez.atavist.com/las-vctimas-gitanas-del-campo-de-concentracin-nazi-de-gusen

miércoles, 1 de agosto de 2018

Instrucción del marqués de la Ensenada a todas las autoridades del reino de principios de agosto de 1749

El Papa Benedicto XIV
Habiendo resuelto el rey se recojan para destinar como lo tenga por conveniente todos (tachado) los gitanos avecindados y vagantes en estos reinos, sin excepción de sexo, estado, ni edad, y respecto de no haberse logrado completamente en la prisión de todos mandada hacer en el día 30 del mes pasado. Manda ahora S.M- que por todos medios y en todas partes se solicite y asegure la de los que hubieren quedado, sin reservar refugio alguno a que se hayan acogido, respecto de estar convenida con el Nuncio de Su Santidad la extracción del sagrado mediante la ordinaria caución, y haciendo responsable de la omisión o defecto que se experimentare a las justicias ordinarias de los pueblos y jurisdicciones en que suceda y se averigüe. Y de su R.O. lo prevengo a V. para que por sí en la parte que le corresponda, y comunicándolo a todas las justicias de su jurisdicción con las advertencias y combinaciones que tuviere por convenientes se logre el cumplimiento de la expresada Real determinación, como se espera del celo de V. y conviene a la pública quietud y servicio de ambas majestades.
Todos los bienes de gitanos presos y fugitivos se han de embargar, inventariar y vender con cuenta justificada para aplicar el producto a sus subsistencia, y las personas se han de conducir a las capitales, para que con las noticias que por mi mano se dieren de su número y clases, se providencia la conducción a los parajes de sus destinos.

Fernando VI
COMENTARIO:
No pretendemos ser unos defensores de este ministro genocida, pero desde diversos sectores se le está convirtiendo en un cabeza de turco de un crimen del que fue el ejecutor, el verdugo, que ya es bastante.
El verdadero culpable fue el Estado y La Iglesia, que desde 1499 alentaron un antigitanismo que se mantuvo vivo hasta que Benedicto XIV transigió en despojar al Pueblo Gitano del derecho eclesiástico, tema que hasta entonces había conseguido bloquear el proyecto de su expulsión, objetivo que realmente perseguía inicialmente las redadas de 1749.
Desechado dicho planteamiento tras conocerse los  antecedentes portugueses, Gaspar Vázquez de Tablada, presidente del Consejo, ideó un Proyecto de Exterminio biológico, un genocidio en términos modernos, cuya ejecución le fue encomendada al marqués, quien vio la oportunidad de utilizar la mano de obra gitana para su plan de rearme naval, que a la postre permitió a España recuperar un importante papel en el panorama geopolítico de la época.
Sepultura de Vázquez de Tablada en el convento de San Diego



NOTA FINAL: seguir calificando este lamentable y desconocido episodio de la Historia de España como Gran Redada minimiza los hechos sucedidos. Es todo un Proyecto de Exterminio, o genocidio, de la que la redada de 1749 solo es el inicio.

PARA SABER MÁS: http://proyectoexterminiogitanossigloxviii.blogspot.com/



lunes, 2 de julio de 2018

Pedro de Vega pide no se le incluya en el padrón de gitanos de Jerez de la Frontera (diciembre 1745)


Pedro de Vega y sus cinco hijos contenidos en este testimonio de poder que presento y juro ante V.S. (...) y digo que con el motivo de los bandos publicados contra gitanos se ha pretendido en distintos tiempos inquietar a los ascendientes de mis partes en la posesión quieta y pacífica que han tenido y tienen de castellanos viejos, exentos de registros y demás penas que establecen las leyes reales, como así han sido declarados en diversas partes y principalmente por los señores jueces y justicias de la ciudad de Écija, en vista de las claras justificaciones hechas por los referidos mis partes y sus ascendientes que constan de estos papeles de que hago exhibición (...) y habiéndose últimamente publicado bando asimismo contra gitanos, queriéndose incluir a mis partes en los padrones, justamente lo resistieron y con este motivo ocurrieron así al Real Consejo de Castilla con las dichas informaciones y autos de manutención de las dichas justicias. Y en vista de todo por S.M. y dichos señores se libró al dicho Pedro de Vega, mi parte, la Real Provisión que se halla inserta en dichos papeles, ganada en el año pasado de 1717, por la que S.M. y dichos señores fueron servidos de declarar a mis partes por no sujetos y comprendidos en las pragmáticas contra gitanos, ni que como tales fuesen registrados, y antes si fuesen tenidos como los demás vecinos de todas las ciudades, villas y lugares de estos reinos, y siéndole a V.S. constante esta verdad, fue servido librar a Juan de Vega, uno de los dichos mis partes, su mandamiento para que se le dejase vivir en el modo que viven los demás vecinos, y habiendo últimamente publicado bando para la expulsión de dichos gitanos, para que no se entienda lo penal de él contra mis partes por estar en la posesión declarados castellanos viejos. Requiriendo cómo requiero a V.S. con la dicha Real Provisión (...) en vista de todo se sirva de mantener y amparar a mis partes en la quieta y pacífica posesión que tienen adquirida de este vecindario y su domicilio con el justo título de lo mandado por el dicho Real Consejo...


Carteles anunciadores de manifestaciones StopAntigitanismo


COMENTARIO: La petición de Pedro de Vega, inserta en el marasmo que supuso el decreto de 9 de noviembre de 1745, para “que los corregidores y gobernadores de las ciudades y villas cabezas de partido, se informen luego y sin dilación de los gitanos que residan en los pueblos de su partido con provisiones o sin ellas”, a fin de que pasaran a avecindarse al lugar más inmediato de los l establecidos para su residencia para aplicarse en la labranza y demás oficios permitidos.
Diego de Cárdenas, gobernador de la vecina ciudad de Puerto de Santa María, ante tal Real Resolución, no se contentó con el escrupuloso cumplimiento de ella, sino que halló un buen pretexto para proceder contra los gitanos más allá de lo que dicha orden disponía, y mandó “que todos los gitanos que viviesen como tales, siendo robustos”, se enviasen “por cuatro años a las minas del azogue, y a los que no lo fuesen, por gastadores al presidio más cercano”.
Realizada una redada, en total fueron capturadas treinta y seis mujeres y cincuenta y cinco hombres, de los que treinta y siete fueron a parar a las minas de Almadén, y el resto, a los presidios norteafricanos; con tan mala fortuna, que al coincidir con la redada general de 1749, quedaron recluidos aun cumpliendo los dichos cuatro años, hasta que en 1764, el rey accedió a ampliar el indulto ofrecido el año anterior, a los forzados gitanos que quedaban en dichos destinos.
Esta peripecia histórica hace comprensible la lucha de aquellos que buscaron a través de estatutos de castellanía, dejar de ser considerados legalmente como gitanos para no ser incluidos en padrones específicos, auténticas ratoneras, cuyo fin más extremo lo hallamos en la redada que dio origen al Proyecto de Exterminio del Pueblo Gitano en 1749.
Manifestación del 27 de junio de 2018 en Barcelona
Hoy en día, habiendo pasado más de dos siglos y medio, la intención del gobierno italiano de volver a las antiguas prácticas represivas y confeccionar un padrón como los de la época del Despotismo, ha generado en este mundo globalizado, un importante movimiento de protesta, traducido en España a través de diversas manifestaciones en Madrid, Barcelona, Sevilla, Oviedo, Granada…
El auge de la ultraderecha europea amenaza a los colectivos más débiles como los inmigrantes y las minorías étnicas, cuyos integrantes, a pesar de poseer los mismos derechos que el resto de sus compatriotas se pretende actuar sobre ellos de una forma diferenciada y contraria a los Derechos Humanos. El desconocimiento de la Historia del Pueblo Gitano en España y la ausencia de voluntad por parte de la corona y la Iglesia para reconocer los errores perpetrados en el pasado contra los gitanos, abre grandes interrogantes que deben ser despejados a través de la vigilancia de los acontecimientos que se irán produciendo en el resto de los países europeos y la propia movilización de la comunidad gitana, de los sectores implicados en la defensa de los DDHH y demás activistas comprometidos, sean o no sean gitanos.

jueves, 7 de junio de 2018

PRESENTACIÓN E INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN SOBRE HISTORIA DEL PUEBLO GITANO EN ESPAÑA

Esta mañana se ha presentado la exposición sobre Historia del Pueblo Gitano en España a través de los documentos, en conmemoración del Día Internacional de los Archivos.
La mesa ha estado compuesta por Carlos Sánchez López, concejal delegado del Área de Cultura, Educación y Tradiciones; Aurora Carretero Gutiérrez, directora del Archivo Municipal “Adela Alcocer”; y, por Manuel Martínez Martínez, comisario de dicha exposición.








Más información: http://www.noticiasdealmeria.com/el-pueblo-gitano-a-traves-de-las-fuentes-documentales-en-el-archivo-municipal-adela-alcocer