Una historia, un olvido... el discurrir invisible de lo que existió y se desconoce

Este espacio pretende entender la historia como una disciplina que proporciona, tanto la información como los instrumentos necesarios para conocer el pasado, pero también como una herramienta para comprender al "otro", a nosotros mismos y a la sociedad del presente en la que interactuamos.

Conocer la historia de los gitanos españoles es esencial para eliminar su invisibilidad, entender su situación en la sociedad y derribar los estereotipos acuñados durante siglos.

Las publicaciones contenidas en este blog-revista tienen derechos de autor. Se ruega citen su procedencia.

martes, 1 de noviembre de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Informe y registro de las personas gitanas avecindadas y transeúntes en Cartagena (25 de noviembre de 1738).

En consecuencia de lo mandado por Real provisión de Vuestra Alteza de 8 de octubre, hice registro de los que se hallaban en esta plaza, y son: Pedro, Francisco, Javier, Juan, Agustín y Pedro Montoya, naturales de esta ciudad, y sólo Pedro de Montoya que lo fue de Orihuela y José Díaz de Palacios, hijo de José, que también lo fue de la dicha Orihuela, con sus mujeres... con provisión de Vuestra Alteza que obtuvieron en 27 de septiembre de 1717, Gabriel, Juan y dicho Pedro Montoya y José Díaz de Palacios, con otros sus parientes, con la expresión de castellanos viejos y todos se versan en esquilar y trocar caballerías, y sus mujeres e hijas en vender prendas y alhajas que dicen ser de vecinos que se las dan para ese efecto. También se halla Santiago de Campos con su hija María a quien tengo en la cárcel por estafadora y otros delitos sin embargo de haberla desterrado diferentes veces, se ha vuelto y escondido causando muchos daños, pero su padre parece ha tratado y versado bien y se halla en la avanzada edad de más de 80 años pidiendo limosnas, y aunque hay otras gitanas forasteras lo están en virtud de pasaportes y licencias de sus respectivas vecindades por tiempo limitado y bienes para ver y asistir a sus parientes que se hallan en las Reales galeras, bien es verdad que sería mejor que con éste ni otro pretexto saliesen de sus domicilios y que no hubiese ninguno en esta ciudad mientras están en galeras.
Vista de Cartagena en el siglo XVIII


COMENTARIO: este documento nos muestra una instantánea de la Cartagena de 1738, en cuanto a la vida de la comunidad gitana en esta ciudad. Las actividades de hombres y mujeres para sobrevivir y el drama de las condenas a galeras, por el que esposas e hijas de forzados gitanos se aventuraban sufriendo mil penalidades, a abandonar sus hogares para estar cerca de sus seres queridos. Y, a pesar de este informe en el que se acusa a los gitanos de informarse “de lo que pueden robar cuando salen, o encubrir lo que en otras partes robasen”, el Consejo, en decreto de 10 de enero del año siguiente, se limitó a ordenar  el “vigilar sobre que unos y otros gitanos que están a tránsito y en asiento vivan arregladamente conforme con lo prevenido a las Reales Pragmáticas”. El estrecho control sobre la población gitana en España no podía descuidarse lo más mínimo.
PALABRAS CLAVE: historia gitanos, gran redada, proyecto de exterminio, redada general, arsenal de la Graña, arsenal de La Carraca.

sábado, 1 de octubre de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Los hermanos lorquinos Andrés y Manuel de Vargas, solicitan a las autoridades de Vélez Blanco (Almería), se les permita asistir a la feria de este lugar (5/10/1772)

Andrés y Manuel de Vargas, hermanos, vecinos y domiciliarios en la ciudad de Lorca, feligreses en su iglesia parroquial de Señor San Cristóbal de ella... Decimos que en atención a estar en la quieta, antigua y pacífica posesión de castellanos viejos, como lo estuvieron nuestros predecesores padres y abuelos, y así están declarados, tenidos y reputados en fuerza de Real Provisión de Su Majestad y señores, su presidente y oidores de la Real Chancillería de la ciudad de Granada con fecha de dos de marzo del año pasado de 1741, obedecida y cumplida por todas las reales justicias donde hemos tenido residencia y hecho ferias. Y ahora especialmente en la que ha expirado en dicha ciudad de Lorca, donde se nos ha permitido la entrada en ella, como lo hacen los demás castellanos viejos, por cuya razón. Y presentándose la actual que se hace en esta villa, en el vigente mes de octubre, hemos venido a ella mediante la providencia del señor Corregidor de dicha ciudad, de 21 de agosto para que transitemos de un pueblo a otro, y demás que refiere su decreto, en conformidad de dicha Real Provisión, en cuyos términos y que a vuestra merced consta, somos tales castellanos viejos y no gitanos. Lo hacemos ver con los autos y diligencias que por cabeza se halla la citada Real Provisión, con la que en caso necesario requerimos las veces en derecho necesarias = A vuestra merced suplicamos que teniéndose por requerido, se digne a obedecerla y mandarla cumplir en todo y por todo. Y en su consecuencia que no se nos impida la permanencia y entrada en esta presente feria, como lo hacen sus vecinos y los de otros pueblos que vienen a ella sin inquietarlos con los ministros que la celan, arreglándonos como tales castellanos viejos.
Chalaneo gitano, dibujo realizado sobre 1830 por Leonardo Alenza


COMENTARIO: la historia del pueblo gitano en España ha estado envuelta en una permanente contradicción. Las misma leyes que forzaban a los gitanos a asentarse en una población y abandonar su forma de vida, eran ninguneadas en las ocasiones en que los cabildos municipales denegaban vecindades o cuando se estipulaban órdenes como la de 1745, en la que se mandaba que "los que se llamen gitanos, que no vivieren con arreglo a la pragmática, aunque tengan ejecutorias de castellanos viejos, trabajen en obras públicas o reales, en cualquier destino, y se ahorque el que huyere". Así, aun habiendo sido declarados castellanos viejos, a los ojos de la justicia siguieron siendo gitanos, y por tanto sujetos a estrecha vigilancia, convirtiendo en papel mojado los estatutos de castellanía, y a los gitanos, en individuos recelosos de una sociedad que los excluía.

viernes, 2 de septiembre de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Francisco Rávago, confesor de Fernando VI, critica la ejecución de las redadas realizadas contra gitanos en el verano de 1749.

Retrato anónimo del Padre Rávago
(Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander)
“El estado que hoy tiene este expediente es fatalísimo por haberse errado enormemente en la providencia, y mucho más en las ejecuciones contra la intención del rey. Porque S.M. no mandó que se prendiesen y maltratasen aquellos que solo tenían el nombre de gitanos porque lo fueron sus padres o abuelos, pero ya ellos habían dejado ese ejercicio y vivían quietos como otros vecinos en sus oficios o labranzas. Porque ésta sería una injusticia solemne, contra la fe pública, y contra los intereses de S.M. Solamente fue su real intención que se prendiesen los gitanos malhechores, vagabundos, viciosos, sin oficio o ejercicio con qué ganar la vida.
Ésta fue la intención del rey, ni pudo jamás tener otra, y ésta fue la orden que mandó dar a las justicias, ofreciéndoles el auxilio de la tropa para la más segura ejecución.
Pero el efecto ha sido no solo contrario, sino el más injusto, habiendo preso y atropellado muchos buenos vasallos, solo por tener nombre de gitanos, mezclándose en esto mil atropellamientos y venganzas particulares, y disipándoles sus bienes injustamente”.

COMENTARIO: Para Francisco Rávago, la operación de captura  se ejecutó  de forma improvisada, ya que se había dispuesto de más de un año para obtener la suficiente información “de los que merecían ser presos y de los que debían ser exceptuados”. Una opinión que revela un aspecto controvertido: el carácter universal con que se efectuó. El confesor del rey muestra el disgusto del monarca por haber sido mal asesorado, lo que dejaba en mal lugar al presidente del Consejo de Castilla, Gaspar Vázquez de Tablada. Posiblemente, fuera el arzobispo de Farsalia, sucesor posteriormente en el cargo de Rávago como confesor del rey, quien despertara la conciencia del rey informando sobre la injusticia cometida, ya que con anterioridad a la redada tenemos constancia de su intercesión en la libertad de algunos gitanos.

Rávago aprovechó esta ocasión para sustituir a Tablada por otro gobernador más afín a su partido y más proclive a las regalías y derechos reales. Aceptada por el rey la exoneración, el 7 de agosto propuso a Vázquez de Tablada la mitra de Plasencia, sede que rechazó en espera de una mejor vacante. Cesado el 10 de agosto, fue sustituido por Francisco Díaz Santos y Bullón, obispo de Barcelona, con quien el confesor reforzó aún más su preeminente posición. Posteriormente, el 16 de octubre, Rávago acabó concediéndole un retiro más digno y le propuso la diócesis de Sigüenza, de la que apenas pudo gozar, pues falleció el 29 de diciembre siguiente.

domingo, 7 de agosto de 2016

HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DE LA REDADA DE 1749 RECLUIDAS EN EL CASTILLO DE SANTA BÁRBARA DE ALICANTE

El programa de actividades para homenajear a las víctimas dio comienzo en la mañana del jueves 28 de julio. En el pleno de ese día se aprobó instituir por unanimidad "el día local contra el antigitanismo" día local contra el antigitanismo.
Momento de la aprobación - Foto de Nicolás Jiménez
El viernes 29 por la mañana tuvo lugar el descubrimiento de una placa en el castillo de Santa Bárbara, en la que se recuerda el encierro sufrido en esta fortaleza por más de 600 hombres, en su casi su totalidad enviados posteriormente al arsenal de Cartagena para ser empleados como mano de obra forzada.
Placa y libro Nunca Más, en el que están registrados los nombres de todas las víctimas
Como colofón, a la tarde, Manuel Martínez, autor del libro Nunca Más, dio una conferencia en el museo de arte contemporáneo, titulada "Historia de los invisible. La redada y el proyecto de 'exterminio' del Pueblo Gitano de 1749".
Manauel Martínez y Alexandrina Da Fonseca en un momento de la conferencia - Foto Juan Rodes

martes, 2 de agosto de 2016

DOCUMENTO DEL MES. El recluta Jerónimo González escribe a su prima María Balmala, víctima de la redada de la madrugada del 31 de julio, para darle ánimos en su cautiverio (agosto de 1749).


“Prima y querida mía, celebraré que en medio de tus trabajos, ésta te halle disfrutando salud, que con ella, todo lo vence el tiempo. Yo me hallo con salud y siempre deseando sacrificar mi vida por el remedio nuestro.
Prima, te estimaré que me participes el destino que lleváis para poder tomar los medios convenibles para nuestra libertad. Yo me hallo recluta de la bandera de Lisboa, pero te estimaré que luego que veas ésta, participes las novedades para tomar los medios, pues hasta que Dios quiera que yo me vea donde Su Majestad sea servido, en compañía de mis amigos, que los tengo fieles, procuraré nuestra libertad, o nuestro mayor mal, si la fortuna nos desampara. De Juanito, el ahijado del duque de Miranda, te participa sus expresiones, y se las darás a la Beatriz, que deseo, como uno de tantos, o los muchos apasionados el sacrificarnos por la libertad vuestra. Dios, el pueblo, el mundo y los que no han nacido, son capaces a volver por tanta sin razón.
Cárcel de la Santa Hermandad de Toledo
No soy más largo porque no me ayuda mi ánimo, ni mi corazón puede disuadirse de sus congojas, pues Dios sabe con cuanta pena estoy viendo escribir ésta, que solo quisiera fuera carta de libertad, pero puede ser sea el principio, si Dios quiere. Cuando respondas a ésta, que será mi consuelo, pondrás en el sobrescrito, a Juan Bautista Carvajal, vive enfrente de los pies de San Miguel. Nuestro Señor te dilate la vida para bien o mal, o lo que Dios quisiere. Madrid, y agosto 18, de 1749, tuyo hasta la muerte, Jerónimo González, querida María Malmara. Darás mis encarecidas memorias a la Romana, y que no se desconsuele, que para las oraciones es el ánimo”.
 
Uniformes del Regimiento de Lisboa
COMENTARIO:
En Madrid, donde estaba prohibido el asentamiento de gitanos desde hacía varios años, existía una pequeña comunidad compuesta principalmente por individuos procedentes de poblaciones cercanas a la capital. Es el caso de los tres hijos del talaverano Manuel de Arjona y de María Balmala, una prima del recluta Jerónimo González, quien teniendo noticia de hallarse presa en Toledo, contactó con ella por carta para transmitirle ánimos.
Interceptada la misiva, se libró orden de detención para Jerónimo y su sargento Juan Álvarez, autor de la redacción de la misma. Tras analizarla, el corregidor toledano comentó a Ensenada su sorpresa de cómo una gente “expuesta a todo riesgo y delito”, pudiera tener “valedores en todas partes y de todos estados”.
En efecto, la relación entre los gitanos y algunos miembros destacados de la corte madrileña quedó patente cuando Luisa Balmala, probablemente hermana de la gitana a quien iba dirigida la carta de Jerónimo González, fue puesta en libertad gracias a la intercesión del arzobispo de Farsalia. Sin embargo, el gobernador del Consejo, informado de que Luisa había sido procesada y encarcelada por varios delitos y amancebamientos, mandó mantenerla encerrada junto al resto de gitanas.
La sin razón a la que aludía Jerónimo, por desgracia, persiste aún en la actualidad, anidada entre muchos de los que aún no habían nacido que citaba, pues se mantienen los prejuicios y los estereotipos acuñados durante siglos, quedando estos hechos históricos enmudecidos, ajenos a la memoria histórica oficial. ¿Hasta cuándo la Iglesia y la Corona elevarán su voz para pedir perdón?

PARA CITAR ESTE TEXTO: MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Manuel: Los gitanos y gitanas de España a mediados del siglo XVIII. El fracaso de un proyecto de “extinción” (1748-1765), Almería: Universidad de Almería, 2014, pp. 42-43.
TEXTO COMPLETO DE MI ARTÍCULO SOBRE LA REDADA: PINCHAR EN ESTE ENLACE

domingo, 31 de julio de 2016

270 aniversario del comienzo del proyecto de "exterminio" de 1749

En la madrugada de tal día como hoy, dio comienzo una redada que tuvo su continuación con otra al mes siguiente (dado que la orden de prisión no llegó a diferentes puntos de Andalucía y especialmente a Cataluña). Su objeto: apresar a todos los gitanos avecindados y no avecindados para lograr su expulsión con destino entonces incierto (la mayor parte del Consejo de Castilla se inclinaba por América). Aceptada la inviabilidad de esta medida tras comprobar el fracaso portugués de años atrás, se terminó decidiendo el "exterminio" biológico por medio de la separación física de hombres y mujeres. Los detalles del calvario son ya conocidos ampliamente a través de mis publicaciones.
Es por tanto fundamental, distinguir claramente entre redada y proyecto de "exterminio", ya que la redada sólo es una parte de un proyecto mucho más amplio.
Otro aspecto es el del responsable ideológico de la prisión general. Éste fue el presidente del Consejo de Castilla Gaspar Vázquez de Tablada, quién encargó al marqués de la Ensenada la planificación de ésta. Zenón de Somodevilla, ministro de Hacienda, quién una vez desaparecido de la escena Vázquez de Tablada y desechada la expulsión, asumió el proyecto de "exterminio", convirtiéndose entonces en el responsable ideológico y logístico de su desarrollo.
Espero que estas precisiones aclaren estos aspectos, en los que de forma machacona se viene confundiendo y errando.

Segunda orden de prisión, dada en agosto de 1749 /http://adonay55.blogspot.com.es/

viernes, 1 de julio de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Directrices de la redada general de gitanos de 1749 aprobadas por el Consejo de Castilla

Marqués de la Ensenada
No habiendo llegado el deseado católico fin de Su Majestad, todas las disposiciones y órdenes que se han dado para contener el vago y dañino pueblo que infecta a España de gitanos, a su cumplimiento continuado en sus feos delitos y perturbando el sosiego del país, siendo preciso remedio que debáis curar tan grave enfermedad es el único exterminarlos de una vez, para lo cual deben seguirse las disposiciones siguientes:
En un día y a una hora se deben prender todas las familias de gitanos establecidas en España, para lo cual con anticipación marcharán los destacamentos con los oficiales que se detallará a correspondencia de la fuerza de ellos.
A los oficiales nombrados y destacamentos se les mandará marchar por los Capitanes Generales a los destinos que se previenen, los que avisarán a su arribo al Sr. marqués de la Ensenada.
Fernando VI
En dichos destinos es preciso dar providencia para la subsistencia de esta tropa de paga, prest, pan y cebada, pues hasta que se sepa están todos en los parajes que se les señala, no pueden comunicar las órdenes de cómo han de practicar su operación.

COMENTARIO: A principios de julio, la redada se hallaba completamente diseñada, pues el día 8 de ese mes Ensenada envió las instrucciones que debían cumplir los tres intendentes de marina y la relación de los lugares y de los destacamentos militares designados para desarrollar la operación.
Para evitar duplicidades y racionalizar los efectivos existentes se detalló la tropa de infantería, de caballería y de dragones, así como los responsables de cada destacamento. Efectivos que debían hallarse destinados en las cercanías de los objetivos propuestos, desde los que tenían que salir sin detener su marcha “bajo ningún concepto”, y entregar las órdenes correspondientes a los corregidores el mismo día 30 de julio, “no antes, ni después”, fecha en la que éstos y los mandos militares debían abrir los pliegos que les correspondían para conocer el objetivo de la misión. Enterados cada uno de su cometido e intercambiadas sus copias, habrían de proceder “de acuerdo, en la mejor armonía y buena correspondencia” para responder a la “seguridad del acierto”.
Uniformes de diferentes regimientos del reinado de Fernando VI
PARA SABER MÁS: http://revistadehistoria.es/la-redada-general-de-gitanos-de-1749/?utm_source=MadMimi&utm_medium=email&utm_content=Exclusiva%3A+La+redada+general+de+gitanos+de+1749&utm_campaign=20160701_m132482824_Exclusiva%3A+La+redada+general+de+gitanos+de+1749&utm_term=Continuar+leyendo___
MÁS: http://books.google.es/books?id=zLjxAwAAQBAJ&pg=PA185&lpg=PA185&dq=%22manuel+martinez+martinez%22++gitanos&source=bl&ots=S8VTMevUz0&sig=aj4sNGAUfgtWfkkT_SjbIRl0q8U&hl=es&sa=X&ei=rHHNU53eOtGu7Aahl4HQDw&ved=0CGgQ6AEwEA#v=onepage&q=%22manuel%20martinez%20martinez%22%20%20gitanos&f=false.

miércoles, 1 de junio de 2016

DOCUMENTO DEL MES. El Consejo de Castilla propone a Carlos II la sanción de una nueva pragmática contra los gitanos (7 de junio de 1695)

Señor
Carlos II
La gravedad y frecuencia de los delitos que se cometen por los gitanos que discurren vagando por estos reinos, cuyo número es mayor ahora por la persecución que han experimentado en Portugal y Valencia, ha excitado la obligación del Consejo a mirar con especial aplicación este punto; y habiéndose reconocido todas las leyes y pragmáticas que en diversos tiempos desde el reinado de los señores Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel, hasta el de majestad, se han establecido y promulgado; se han echado menos algunas providencias que la experiencia ha demostrado ser necesarias, y se ha advertido que la variedad de tantas leyes encaminadas a un mismo fin embaraza su mejor ejecución, por lo cual y para que las Justicias a quien toca la observancia estén más atentas a ella con la conminación de algunas penas en que incurran por sus omisiones y reciban reglas, para encaminar con más seguridad sus operaciones; ha parecido al Consejo formar sobre esto nueva ley y pragmática en que se comprenda lo más sustancial y provechoso de las antecedentes, y se aumenten las prevenciones que se juzgan más importantes; y habiéndose formado y reconocido después por todo el Consejo la minuta adjunta, se remite a las reales manos de vuestra majestad, siendo el Consejo de parecer de que si vuestra majestad fuere servido se publique y estampe y se remita a todas las justicias para que la obedezcan. Vuestra majestad mandará lo que fuere servido. Madrid y junio 7 de 1695.


 COMENTARIO: la pragmática de 1695 constituye, junto con las redadas de 1571 y 1639, tres de los acontecimientos claves del proceso de fragmentación social que concluyó con el proyecto de “exterminio” de 1749. La represión ejercida sobre la forma de vida gitana contribuyó, entre otras consecuencias, a que las galeras se llenaran de gitanos y a que la desconfianza hacia el “otro” se consolidara definitivamente.
Nada más acceder al trono Carlos II, el Consejo de Castilla se aprestó a exponer la necesidad de continuar la política anti-gitana seguida hasta el momento, para lo que se le puso en antecedentes de cómo sus predecesores habían “procurado extinguir” y acabar con el “nombre de gitanos”. Como apoyo documental que justificara nuevas medidas represoras, se le mostraron diferentes expedientes en los que se hacía referencia a “la mala vida y costumbres de esta perniciosa gente”. Un adoctrinamiento que tuvo como resultado la decisión de renovar las disposiciones de sus antecesores y posteriormente, promulgar la pragmática de 1695, quizá la más precisa y completa de todas las que habían visto la luz hasta entonces. Su mayor innovación consistió en comisionar a las justicias locales para que realizaran periódicamente un registro de los gitanos avecindados y tomaran nota de sus ocupaciones y de sus bienes, una información que en buena parte sirvió de apoyo logístico para diseñar la redada de 1749.
PARA SABER MÁS: file:///C:/Users/Adonay/Downloads/rhn_117_opt%20(1).pdf

viernes, 27 de mayo de 2016

CERVANTES Y LOS GITANOS. LA PROPAGACIÓN DEL ESTEREOTIPO NEGATIVO EN LA LITERATURA DEL SIGLO DE ORO

CERVANTES, AZOTE DE LOS GITANOS

Con todo el respeto que merece el autor que parió El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, quizá el mejor escritor del Siglo de Oro español, el pueblo gitano no puede por menos que recordar el gravísimo daño que le ha hecho, al erigirse junto a sus coetáneos arbitristas, en uno de los mayores responsables de la divulgación de un estereotipo negativo, que los estigmatizó y los convirtió en perennes presuntos delincuentes.
Cervantes muestra una posición desfavorable hacia la comunidad gitana, insertando su creación literaria dentro de la propaganda antigitana de su época. Sea por convicción, sea porque pretendió dar a su público lo que querían leer u oír, Cervantes acabó consolidando el arquetipo del gitano fuera de la ley, en el que el robo y el engaño formaban parte de su propia esencia como personas.
Las razones de esta predisposición hostil puede que se deba en gran parte, de la tradición humanística, dentro de la cual Luis Vives contemplaba al gitano como un peligro social. No obstante, en Cervantes confluye una circunstancia aun más cercana. No se trata ya de su presumible ascendencia judía, sino de algo que no puede ocultar y está a la vista de todos: la existencia de una  prima gitana, con la que parece no tuvo una estrecha relación. Posiblemente se avergonzó de dicho parentesto, y quizá, queriendo poner tierra por medio, atacó con ferocidad a los gitanos de su época, para lavar a su manera esta “mancha” familiar, delimitando claramente su posición ante la comunidad gitana.
La obra de Cervantes ha contribuido a la infrahumanización del gitano, presentándolo como una amenaza para la sociedad, describiéndole sin valores positivos, como personas defectuosas y dignas de castigo.

LA LITERATURA ANTIGITANA DE CERVANTES

Miguel de Cervantes fue el autor español más prolífico, tanto a la hora de incorporar personajes gitanos en sus obras como en emplear un gran repertorio de prejuicios contra ellos . Su obra antigitana más importante es La gitanilla, incluida en sus Novelas Ejemplares, a la postre, la que mayor repercusión ha tenido a través del tiempo, fuente de inspiración tanto para autores contemporáneos como Solís y Montalbán, como posteriores, caso de Víctor Hugo en El Jorobado de Nôtre Dame. Avales literarios que magnifican aun más esta obra literaria. No debió ser una casualidad que abriera la colección de novelas publicada en 1613. El mismo Cervantes, consciente del valor de su creación destacó ser el primero en haber novelado en lengua castellana. Una obra en la que colocó La gitanilla, como como gancho para atrapar al lector y animar a seguir las demás novelas. Así, partiendo de una trama picaresca, el lector continúa su lectura para terminar llegando al bloque de novela amorosa El tiempo le daría la razón de su acierto.
Aunque autores como Avalle-Arce ven en Cervantes una “simpatía cordial” hacia los gitanos, especialmente en los aspectos los caracterizaban respecto a su vida natural y bucólica. Una estrategia que hace atenuar los aspectos más controvertidos, en particular “sus hurtos y latrocinios”. La verdad es que, aun a pesar del “parece” que coloca al comienzo de su diatriba, Cervantes se comporta implacable desde el primer momento. Sabía muy bien lo que quería el público, y para triunfar sólo tenía que echar la carnaza. No es de extrañar pues, que nada más comenzar la obra pusiera desde el primer momento la pluma en la llaga:

“Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones; y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo, y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos como accidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte”.
   
Los términos peyorativos son tan rotundos que le permite contraponer las naturalezas humanas de gitanos y castellanos, al asegurar que aquellos llevaban en su genes, toda su inclinación hacia el robo. Es aquí donde Preciosa no encaja, pues no forma parte de esta naturaleza tan imperfecta, algo que hace despertar el interés de los lectores y hacer sospechar que no es gitana en realidad. Es en este momento cuando se plantea el arquetipo de gitano raptor de niños.
La naturaleza honrada de Preciosa es tan buena como la de Don Juan de Cárcamo, por ello, en su enamoramiento accede a la petición de Preciosa de cambiar su nombre por Andrés Caballero, lo que no deja de ser significativo, pues intenta en todo momento hacer honor a su nuevo apellido. También en este punto se hace presente la creencia popular de que muchos de los que andan con gitanos no lo eran. Cervantes aviva esta creencia, machaconamente expuesta por los arbitristas de su época, y describe el proceso de gitanización de Juan de Cárcamo a través de varias pruebas: primero mediante el cambio de nombre, con lo que la persona y el status social de Juan muere para renacer como el gitano Andrés. La siguiente prueba consistía en la demostración de su valía como ladrón, ejercicio para el que se le aconsejaba no permitiera “la entrada a la caridad en sus pechos”, pues en caso de tenerla “habían de dejar de ser ladrones”, llo que le impediría ser gitano.
Junto a la ficción literaria, Cervantes introduce algunas referencias interesantes respecto a sus relaciones con el resto de la sociedad. Una muestra del gran conocimiento que tenía el escritor sobre su modo de desenvolverse, se refiere a la fianza que debían entregar al llegar a un pueblo para garantizar que no harían ningún hurto en él, ni en sus inmediaciones. Costumbre que se derivaba de la desconfianza vecinal hacia su presencia por la fama de ladrones que tenían. Cervantes deja bien claro que el compromiso de estos grupos se reducía a la población en que se asentaban, por lo que las jurisdicciones de pueblos cercanos no quedaban libres de robos. Acabada su estancia y habiendo cumplido el pacto, recuperaban su fianza.
Esta presunción de culpabilidad y su fama de ladrones, la escenifica Cervantes en una trama donde la venganza es protagonista. En el episodio final, estando en el Reino de Murcia, la “La Carducha”, en su despecho, pretende vengarse de Andrés ante su indiferencia. Denunciado, Cervantes pone en boca del alcalde y un soldado unas duras palabras. El primero, como representante de la justicia realiza “mil injurias a Andrés y a todos los gitanos, llamándolos de público ladrones y salteadores de caminos”. Seguidamente, un soldado, vecino del alcalde, le impreca:

“¿No veis cuál ha quedado el gitanico podrido de hurtar? Apostaré yo que hace melindres y que niega el hurto, con habérsele cogido en las manos; que bien haya quien no os echa a galeras a todos. ¿Mirad si estuviera mejor este bellaco en ellas sirviendo a su Majestad, que no andarse bailando de lugar en lugar y hurtando de venta en monte”.

En este fragmento subyace, no ya el estereotipo de ladrón, sino también en el de vago, la de un ser improductivo, merecedor de la pena de galeras. Algo que en aquella época se había convertido en una práctica usual, basta recordar las redadas de gitanos varones de 1571 y de 1639.
Cervantes, a pesar de tan categóricas palabras, abandona la generalización el particularismo al mencionar la existencia de gitanos “caritativos”; si bien, lo hace porque “aun entre los demonios hay unos peores que otros, y entre muchos malos hombres suele haber alguno bueno”. Sólo es digno entre la forma de vida de los gitanos, su existencia libre y armónica con la naturaleza, muy en consonancia con el tema pastoril. Es entonces cuando la vida del “demonio” gitano recibe un tratamiento, incluso, paradisíaco:

“Somos señores de los campos, de los sembrados, de las selvas, de los montes, de las fuentes y de los ríos: los montes nos ofrecen leña de balde; los árboles, frutas; las viñas, uvas; las huertas, hortalizas; las fuentes, agua; los ríos, peces, y los vedados caza, sombra las peñas, aire fresco las quiebras, y casas las cuevas”.

Pero no nos debemos dejar engañar, este fragmento encierra la idea de que los gitanos constituían “un enjambre de zánganos”, que toman todo aquello de lo que pueden echar mano sin que en ello se hubiera producido trabajo honrado alguno, en perjuicio del afanoso labrador y por extensión de la economía española, tal como señalaban los mismos arbitristas.
Consiste en un rebuscado sarcasmo, donde el gitano se auto-sitúa en el centro de la creación, desde donde vive a costa de los demás como salvaje, ajeno a las leyes de los hombres civilizados y del mandamiento divino que condenó a los hombres a vivir del sudor de su frente. Cervantes pretende  hacer reflexionar al lector, a fin de que juzgue  esa vida parasitaria. Una forma de vida que constituye una auténtica utopía, en la que sin embargo, Cervantes destaca  positivamente la ausencia de ambición al poner en boca de los gitanos: “tenemos lo que queremos, pues nos contentamos con lo que tenemos”. Una postura que sin embargo se contradice la fama de ladrones. ¿Para qué robar si no se busca atesorar riquezas? Es por este motivo, por el que la reflexión cervantina no va más allá.
La trascendencia de La Gitanilla, especialmente el de su comienzo, reafirmó la mala fama de los gitanos. Y aún en 1880, desde la prensa, esta misma cita servirá para envilecer a los carlistas:

“No conozco gente como los carlistas para aventuras. Se podían glosar hablando de ellos (aunque en mejor sentido, por supuesto) lo que Cervantes decía de los gitanos. Me explicaré para que no lo tomen a mala parte. “Nacieron de padres aventureros, estudiaron con aventureros y han salido hechos unos aventureros completos”.

Y el mismo recurso se volvió a utilizar para atacar a los conservadores solo cuatro años más tarde:

“Cervantes decía en una de sus novelas ejemplares que los gitanos nacían para robar, viven para robar, procrean para robar, se juntan para robar, y solo sirven para robar...
De igual suerte los conservadores nacen para comer, viven para comer, se reproducen para comer, se juntan para comer, y solo sirven para comer”.
En Pedro de Urdemalas, además de describir un baile de gitanos, predispone hacia el recelo que suponía su presencia. Así, a noticia de la llegada de una compañía de gitanos, la vecina de la aldea comienza a gritar:  ¡Cierren, no les roben cosa! A esto, otra le conFingiendo que son herreros usan muchos desafueros. [...] no hay seguro asno en el prado, de los gitanos cuatreros”. En tan pocas líneas hallamos toda una serie de arquetipos: nómadas, tramposos, ladrones, cuatreros, irreligiosos, farsantes, etc., Cervantes no ahorra prejuicios para contribuir en la divulgación del estereotipo negativo.
En su Coloquio de los perros, Berganza relata su experiencia entre los gitanos recogiendo prácticamente todas las acusaciones que se formularon desde medios arbitristas, pues en pocas líneas realiza un listado de sus “artes”:

“sus muchas malicias, sus embaimientos y embustes, los hurtos en que se ejercitan, así gitanas como gitanos, desde el punto casi que salen de las mantillas y saben andar [...]todos se conocen y tienen noticia los unos de los otros, y trasiegan y trasponen los hurtos de éstos en aquellos, y los de aquellos en éstos […] Ocúpanse por dar color a su ociosidad, en labrar cosas de hierro, haciendo instrumentos con que facilitan sus hurtos; y así, los verás siempre a traer a vender por las calles tenazas, barrenas, martillos; y ellas, trébedes y badiles […] Cásanse siempre entre ellos, porque no salgan sus malas costumbres a ser conocidas de otros [...] Cuando piden limosna, más la sacan con invenciones y chocarrerías, que con devociones [...]a título que no hay quien se fíe de ellas, no sirven, y dan en ser holgazanas; y pocas o ninguna vez he visto [...] gitana a pie de altar comulgando [...] Son sus pensamientos imaginar cómo han de engañar y dónde han de hurtar; confieren sus hurtos y el modo que tuvieron en hacerlos”

Por último, en El licenciado Vidriera, a la hora de explicar la farsa en comediantes de buen nacimiento, contrasta su trabajo con la vida de los gitanos:

“También sé decir de ellos que en el sudor de su cara ganan su pan con inllevable trabajo, tomando continuo de memoria hechos perpetuos gitanos, de lugar en lugar y de mesón en venta, desvelándose en contentar a otros, porque en el gusto ajeno consiste su bien propio. Tienen más, que con su oficio no engañan a nadie, pues por momentos sacan su mercaduría a pública plaza, al juicio y vista de todos”.

Cervantes contrapone furtivamente al comediante y al gitano, señalando un único punto en común: el vagar continuo. Sin embargo, señala la laboriosidad del comediante, su ausencia de maldad y su necesidad para la sociedad, aspectos que en otras obras del autor del Quijote se hallan ausentes entre los gitanos.


lunes, 2 de mayo de 2016

DOCUMENTO DEL MES. Opinión de don Gaspar de Bracamonte sobre aceptar compañías de gitanos en los Tercios de Flandes (23 de mayo de 1639)

Batalla de Nördlingen
… si bien reconozco que puede tener inconvenientes, además de la indecencia, el admitir en los ejércitos de su majestad gente tan desacreditada como ésta; pero también considero que las ocurrencias de aprieto grande suelen dispensar mayores impedimentos que éste; los romanos armaron alguna vez esclavos, y ya hemos visto indultados y hechos capitanes, bandoleros de muchos años; y yo estoy pensando que de esta gente se podrían formar dos o tres compañías de dragones que sirviesen en este manejo muy útilmente, por ser todos de natural duro, acostumbrados a sufrir los tiempos, ágiles para manejar los caballos, y más ejercitados que otros en el uso de los arcabuces. Considero también que por este camino podría libertarse el reino de este género de gente, con mejor efecto del que han obrado tantas leyes y pragmáticas hechas con este intento, que sólo han servido de hacerlos más perversos, con la desconfianza, obligándolos con la persecución que padecen en los pueblos a que se retiren a los montes con mayor perjuicio de la república.
Camino español

Gaspar de Bracamonte

COMENTARIO: El informe de don Gaspar de Bracamonte, conde de Peñaranda y por entonces protegido del Conde-duque de Olivares, supone la confirmación de los efectos negativos de la política represiva del Estado hacia los gitanos. La “desconfianza” mutua entre las sociedades gitana y castellano-aragonesa se alimentaba con cada disposición punitiva y provocaba la clandestinidad de aquellos elementos que se resistían a abandonar su forma de vida. En este caso, la opinión de Gaspar de Bracamonte surge de la pretensión de Sebastián de Soto para formar una compañía de 200 gitanos para combatir en Flandes, pues éste manifestaba estar ocioso y deseoso de volver al real servicio. Importante documento que muestra la vertiente militar de los gitanos y su presencia en Flandes, abriendo conjeturas respecto al vocablo flamenco, sinónimo de gitano a lo largo de todo el siglo XVIII.
PARA SABER MÁS: http://anatomiadelahistoria.com/2016/06/los-gitanos-espanoles-en-los-tercios-de-flandes/