Una historia, un olvido... el discurrir invisible de lo que existió y se desconoce

Este espacio pretende entender la historia como una disciplina que proporciona, tanto la información como los instrumentos necesarios para conocer el pasado, pero también como una herramienta para comprender al "otro", a nosotros mismos y a la sociedad del presente en la que interactuamos.

Conocer la historia de los gitanos españoles es esencial para eliminar su invisibilidad, entender su situación en la sociedad y derribar los estereotipos acuñados durante siglos.

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lunes, 6 de noviembre de 2017

LOS GITANOS Y LA REVOLUCIÓN. LOJA 1861

La invisibilidad de los gitanos en la Historia de España es mucho más palpable durante el siglo XIX. Una época repleta de convulsiones políticas, económicas y sociales, en la que la comunidad gitana, al menos casi hasta mediados de siglo, estuvo bajo la vigencia represora de la pragmática de 1783. Y, aunque finalmente obtuvo la ciudadanía española sin ningún tipo de restricciones por la Constitución de 1837, hubo de seguir sufriendo la estigmatización resultante del estereotipo acuñado y ampliamente divulgado durante siglos.

Baile en las afueras de Loja

Víctimas como otros muchos españoles de las crisis económicas ocasionadas por múltiples factores, sobrevivían a duras penas desarrollando sus oficios tradicionales, y que debían complementaban con otras ocupaciones, como la de jornaleros, especialmente en Andalucía. De ellos apenas se sabe nada durante el siglo XIX, que esté relacionado con el flamenco o el toreo. Mucho menos de su posicionamiento ideológico ante las revoluciones que convulsionaron esta época, constituyendo la revuelta armada barcelonesa denominada La jamancia, el primer movimiento revolucionario en que se vieron envueltos miembros de la comunidad gitana.
En Andalucía, por sus propias características socioeconómicas, la comunidad gitana fue más sensible a los movimientos que preconizaban el reparto de tierras y clamaban por la libertad y la igualdad. En Cádiz, por ejemplo, tras la promulgación de la Constitución antiliberal de 1845,  los gitanos, en expresión de la prensa, embardunaron las paredes con carteles subversivos pidiendo la vuelta a la Pepa, dando vivas a los liberales y advirtiendo el sombrío futuro que esperaba a España con un “que ze hunde la patria”.
En este ambiente revolucionario, Andalucía se hallaba inmersa en 1861 dependiendo de una economía agraria de subsistencia, donde la propiedad de la tierra se hallaba en pocas manos y sin que las medidas desamortizadoras hubieran invertido este fenómeno. Solo la pervivencia de las tierras comunales permitía algún respiro  a aquellos vecinos que se hallaban desposeídos de terrenos cultivables. Y, cuando el general Ramón María Narváez, el espadón de Loja,  pretendió desamortizar los terrenos comunales pertenecientes a la Sierra de Loja para destinarlos a pastos, se produjo una airada protesta de los lojareños, quienes comenzaron a exigir un reparto de tierras justo que sustituyera a unas subastas, pues éstas solamente beneficiaban a aquellos terratenientes que poseían el suficiente poder adquisitivo para adquirirlas.
Rafael Pérez del Álamo
El cada vez mayor empobrecimiento del campesinado, junto con el auge de las ideas republicanas, fomentó la desestabilización social y la lucha contra el caciquismo. Para hacer frente a esta situación, desde las filas demócratas de Andalucía Oriental, Rafael Pérez del Álamo fundó una Sociedad Secreta, de tipo carbonario y carácter más social y militar que anarquista, que pretendía además de un reparto de tierras, la protección y socorro de sus asociados. Dicha Sociedad se hallaba muy influida por el movimiento garibaldino italiano y tendría un papel decisivo en la revolución que estallaría en Loja.
El principal protagonista de esta insurrección fue Rafael Pérez del Álamo, inspector de carnes, veterinario de primera clase y corresponsal de los periódicos demócratas de La Discusión y El Pueblo, quien  se distinguió en las críticas hacia las arbitrarias detenciones producidas tras el intento de anulación de las elecciones que dieron la victoria a los demócratas, siendo detenido con ocasión de la divulgación de un folleto titulado “La Democracia, el Socialismo y el Comunismo, según la Filosofía y la Historia”.
Acosada la Sociedad Secreta, se reunió primeramente en Granada y después en Loja, donde se autorizó a Pérez del Álamo a liderar la sublevación en el momento que considerara más oportuno. Decidido a emprenderla, se propuso darle un tono revolucionario para obrar cambios económicos y sociales.
Recientes las sublevaciones de Utrera y El Arahal de 1857, el conflicto se precipita al estallar el motín de Mollina el 21 de junio de 1861. Un acontecimiento liderado por Pérez del Álamo y que justificó su detención el 24 de junio. Los lojareños  se levantaron entonces para libertarlo. El 27 del mismo mes se a insistir en su arresto personándose la Guardia Civil en su domicilio. Avisado de esta contingencia, logró huir a caballo y llegar hasta la “Campiña de las Salinas”, donde habían acordado reunirse los componentes de la Sociedad Secreta, y al que empezaron a acudir centenares de personas, muchas de ellas con la esperanza de ser cierto el rumor que aseguraba se iban a repartir las tierras.
Vista de Loja en 1812
Desde Loja, Iznájar, Trabuco, Las Fuentes y Archidona acudieron al llamamiento portando todo tipo de armas: escopetas, hoces y todo tipo de áperos de labranza. Los gitanos, formando una compañía aparte bajo la capitanía de Antonio Arjona, alias “El Zorrica”, acudieron con lanzas de fabricación propia.
Todos juntos se conjuraron en la victoria y se dirigieron hacia Iznájar gritando todo tipo de consignas, como ¡Viva la República y muera la reina!, ¡Viva Garibaldi!, ¡Muera el Papa!, ¡Viva la libertad! Y, ¡Viva la democracia! Una vez en dicho pueblo entraron en combate con un pequeño destacamento de la Guardia Civil, al que desarmaron e hicieron prisioneros. Al día siguiente, del Álamo lanzó una proclama en el intento de incorporar nuevos voluntarios y tranquilizar a los terratenientes, al asegurar se iba a respetar la propiedad y la libertad de ideas.
Con la intención de tomar Loja, se pertrechó a los combatientes con armas, tabaco y un poco de pan y queso, lo que curiosamente dio nombre a la insurrección, que empezó a denominarse La guerra del pan y el queso.
Una vez que la fuerzas rebeldes salieron de Iznájar, el 28 de junio vuelvieron a vencer a fuerzas gubernamentales y entrar triunfantes en Loja, donde rápidamente comenzaron a hacer zanjas y levantar barricadas para resistir un más que presumible asalto. Hasta tanto, los sublevados siguieron recibiendo refuerzos procedentes de Málaga, Jaén y Granada, hasta alcanzar un contingente cercano a los 25.000 combatientes. Entre ellos un gran número de gitanos, a cuyo frente se halló Antonio Arjona Zorrica, conocido como el “capitán de los gitanos”, de los que la prensa nacional resaltan su participación asegurarando que habían “tomado gran parte en el movimiento”.
 Antonio fue capturado el 6 de julio junto a otros destacados dirigentes de la revolución. Las razones por las que se implicaron en la contienda nos son desconocidas. Tuvo quizá bastante que ver la personalidad de Pérez del Amo, que como veterinario debió tener estrecho contacto con los tratantes gitanos. Otra explicación puede deberse al deseo de mejorar sus condiciones de vida a través de un reparto más equitativo de la tierra. Si bien, respecto a este tema, existe cierta controversia sobre si realmente se llegó a realizar una repartición, algo que no ha podido ser contrastado, en la que algún medio periodístico asegura que los gitanos participaron en dicho acto para recibir un total de cinco fanegas de tierra.
El conflicto se estancó en Loja durante varios días, hasta que Pérez del Álamo, ante las súplicas de los lojareños, decidió evacuar la población y marchar hacia Granada pasando por Alhama, con la esperanza de reanimar la sublevación. Derrotados por las tropas leales a Isabel II, se produjo la dispersión de los revolucionarios y su derrota definitiva, dando paso una represión que encarceló a numerosas personas que debieron pasar ante los dos tribunales militares formados en Loja y en Málaga, para proceder con arreglo a la ley de 17 de abril de 1821.
Más de 3000 individuos fueron procesados en estos tribunales, de los que 1180 fueron condenados a penas comprendidas entre los dos y los veinte años de presidio. Solo un vecino de Iznájar sería sentenciado a la pena capital.
En cuanto a los gitanos que tomaron parte en la insurrección, Antonio Arjona “el Zorrica”, también conocido por “Zorrín”, fue sentenciado en primera instancia a cadena perpetua; si bien se le acabaría conmutando dicha pena por la de 20 años de presidio. Su proceso despertó una especial curiosidad, especialmente tras el discurso que pronunció ante el tribunal que debía juzgarle, y del que la prensa destacaba, había “sido la cosa más célebre del mundo”.
Nota de prensa del 8/8/1861

Durante todo el proceso, los presos que se hallaban siendo juzgados en Loja se recluyeron en lugares habilitados para ello, tales como el teatro y una sala contigua a la alcazaba. Mientras tanto duró el juicio, un grupo numeroso de gitanas y niños deambularon permanentemente mientras duró, implorando “a los del consejo, a los fiscales, a los defensores y a cuantas personas creían ellas que pudieran influir en la sentencia de sus maridos y padres, para librarles de la imposición de la pena de muerte”.
Finalmente, junto al “tío Zorra”, fue condenado igualmente a los mismos veinte años de presidio, el sargento de los gitanos: “El Culiche”, de quien se decía iba inocente por no delatar a su padre “El tío Characha”.
La prensa no tomó nunca en serio la participación de los gitanos, siendo incluso objeto de mofa:

“Estos tontos, como la mayor parte, quisieron tomar sus cinco fanegas de tierra de los bienes comunes, y fueron con toda la gitanada, con unos palos muy largos y un pedazo de hierro que hacía punta, y que llamaban lanza”.

Confirmada la sentencia, el 8 de agosto, “Zorrilla” y “Culiche”  formaron parte de una cuerda de presos que se dirigieron en dirección a Granada, para desde allí ser dirigidos a Málaga y embarcar posiblemente con destino al presidio de Canarias o al de Baleares, ya que el de Fernando Póo se reservaba para los condenados a cadena perpetua.
Una vez en presidio, se dispusieron a consumir los mencionados veinte años, de los cuales, la prensa auguraba que “El Zorra” no aguantaría ni la mitad “porque es muy viejo”. No hubo de aguardar ni siquiera dicho tiempo, pues el 5 de septiembre de 1862 la reina concedió una amnistía a todos los que se hallaban presos, incluido el mismo Pérez del Álamo.
A pesar de la represión consiguiente, así como el intento de reconciliación personificado en la amnistía del 5 de septiembre y la visita que a lo largo de ese mes hizo la reina como gesto de buena voluntad a Andalucía, el espíritu revolucionario se mantuvo y hasta se alentó hasta culminar con la revolución de La Gloriosa de 1868, que mandó a Isabel II al exilio.

BIBLIOGRAFÍA:
ANDÚJAR, Francisco. “La sublevación de Loja (1861), en Ser Histórico. Portal de Historia, 14 de diciembre de 2016. Disponible en https://serhistorico.net/2016/12/14/la-sublevacion-de-loja/.
MADARIAGA DE LA CAMPA, Benito “Rafael Pérez del Álamo (1827-1911)”. Disponible en https://ddd.uab.cat/pub/llibres/1973-2011/72336/semvet_a1973v1_perez.pdf
PÉREZ DEL ÁLAMO, Rafael. Dos revoluciones andaluzas, Biblioteca de Cultura Andaluza nº 57; Sevilla: Ediciones Andaluzas Unidas, 1986.

Existe un blog dedicado íntegramente a la figura de Rafael Pérez del Álamo: http://rafaelperezdelalamo.blogspot.com.es/

miércoles, 1 de noviembre de 2017

LOS GITANOS Y LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE PARÍS DE 1889. LOS GITANOS ESPAÑOLES SE DAN A CONOCER EN EUROPA

Si en la exposición de productos de la naturaleza y de la industria España hubiera estado acertada, el lauro de la Exposición de 1889 hubiera sido en gran parte para nuestro país. La política nos resta, y la opinión nos suma: todo lo que es completamente nacional y popular en España, ha sentado aquí a las mil maravillas, se comienza por las gitanas del gran teatro del Campo de Marte. Nuestros compatriotas ¡qué blasfemar I ¡qué exagerar! ¡Qué repetir sandeces y tonterías! Venir aquí, decían, con estas ordinarieces y estas costumbres semibárbaras!, ¡Esto será la vergüenza de España!" Y nada menos que eso: esas ordinarieces y esas costumbres semibárbaras volvieron la chaveta a este público tan culto, que todavía asiste con el mismo entusiasmo que al principio a aquellos cuadros de rara y saliente originalidad. Por cierto que, uno de estos días, hicieron las gitanas y gitanos del teatro referido su primera ascensión a la torre Eiffel. Podía darse dinero por oír las exclamaciones, los dichos y las oportunidades que se les ocurrían a aquellas gentes, que se creían, llenas de admiración y espanto, que hacían un viaje por los aires. Nuestros cantos, nuestros bailes, y hasta nuestra música popular han encontrado aquí un eco más simpático de lo que se esperaba.


Un momento de la actuación de troupe (La Ilustración Española y Americana)


COMENTARIO:
Desde 1851, las Exposiciones Universales sirvieron para potenciar el capitalismo y a las oligarquías occidentales, a través de una especie de ferias mundiales para impulsar las producciones industriales, el comercio y los valores sociales asociados a la ideología liberal. En este contexto se concibió y desarrolló la Exposición de 1889, estableciendo a la torre Eiffel como un emblema de la modernidad y de la industrialización.
Construcción de la torre Eiffel
La presencia española en cuanto a la producción industrial pasó sin pena ni gloria, si tenemos en cuenta el éxito que un año antes se había cosechado en la Exposición Universal de Barcelona.
El éxito vino no obstante a través de la manifestación del carácter español por medio del toreo y el flamenco, y que llegó a impregnar la vida social parisina durante el verano de 1889. Así lo comentaba Federico Urrecha en su artículo “Toros, cañas, manzanilla y cante”, donde resalta la actuación de “la troupe de gitanas auténticas” procedentes del Albaicín granadino, que “llama más gente que las damas suecas y las violinistas húngaras que tocan en los restaurants del palacio de Bellas Artes”.
El repertorio del cuadro flamenco sufrió sin embargo, la adulteración que podía esperarse de un espectáculo puramente comercial, introduciendo incluso una especie de baile del vientre que fue ejecutado por la Chiva, como también el protagonizado por  la “Macarrona”, el cual, repleto de ademanes y groserías en opinión de sus críticos, mereció la opinión negativa de Emilia Pardo Bazán, al exclamar que la citada bailaora ¡ya podía haberse llamado la “Macarena”!
Bonnat, Delaunay y Antonín Proust fueron de los más asiduos a estas veladas flamencas. De sus impresiones ha quedado el comentario que hicieron en uno de los intermedios del espectáculo: “nada puede concebirse más bello que el cuadro de aquellas danzas, a la vez sencillas y lascivas, que aturden los sentidos y embelesan el corazón. Mélida, cuñado de Bonnat, explicaba lo que en realidad son estos espectáculos en España, populares en Andalucía, que algo introducidos en Madrid y otras capitales, no habían pasado aun entonces de la categoría de los cafés cantantes, de las reuniones privadas y giras de campo, y de otras ocasiones análogas. A lo que Delaunay exclamaba: “¡Esto pudiera celebrarse hasta en la Gran Ópera!”.
PARA SABER MÁS: VIERA DE MIGUEL, Miguel, “El imaginario visual español en la Exposición Universal de París de 1889: “España de moda”.

sábado, 14 de octubre de 2017

ATENTADO CONTRA LA MEMORIA HISTÓRICA DEL PUEBLO GITANO DE ESPAÑA. LA DESTRUCCIÓN DEL MONUMENTO DE PINEDA DE MAR RECORDANDO A LAS VÍCTIMAS DE LA REDADA Y EL PROYECTO DE EXTERMINIO DE 1749

El viernes 13 de octubre de 2017, los presidentes de las asociaciones gitanas de Lloret de Mar y de Pineda de Mar, han denunciado ante la policía local de esta última, los hechos vandálicos y de claro corte racista antigitano, perpetrado en la madrugada o primeras horas de la mañana de ayer 12 de octubre, sobre una placa conmemorativa erigida el 30 de julio de 2015 en la Plaza las Palmeras de Pineda, cuyo ayuntamiento lo sufragó para recuerdo de las víctimas del Proyecto de Exterminio gitano de 1749. Apenas algo de más de dos años este pequeño monumento ha podido testimoniar los dieciséis años de cautiverio sufrido por el Pueblo Gitano. La destrucción y la ciega violencia no pueden impedir el olvido.

Mucho tiempo ha costado visibilizar una tragedia oculta en la Historia de España, Sin embargo, La sinrazón nunca ha estado ausente, y mentes estrechas que no son capaces de liberar sus mentes, han expresado con la violencia lo que no pueden entender y razonar. Hoy este recuerdo de los errores cometidos en el pasado y que deberían servir para aprender y convivir mejor, ha sido destruido en lo material, pero lo que no lograrán sus autores, es hacernos partícipes de ese odio irracional que nubla todo entendimiento. Se volverá a levantar para que siga testimoniando el sufrimiento de un pueblo. Tantas veces caiga, renacerá con la tenacidad de todos aquellos que solo piden justicia, igualdad y tolerancia.



domingo, 1 de octubre de 2017

DOCUMENTOS PARA COMPRENDER UNA HISTORIA

“En este año de 1639 se le arbitrió a su majestad que para el servicio de las galeras se prendiesen a todos los gitanos mozos que fuesen para ello, no reservando en ninguna de las ciudades villas y lugares de su majestad y tierras de señorío y para ello envió su real cédula al corregidor de esta ciudad de Granada, el cual los prendió a todos los que pudo haber a las manos en diez y nueve del mes de diciembre de este dicho año, de parte de noche, cogiéndolos seguros para lo cual replicaron las ciudades y en particular para que no se entendiese la cédula sino es con los gitanos de mal vivir y de poco pelo, aceptando a los que están avecindados y con oficios y tratos lícitos, con lo cual se echaron fuera todos los que se hallaron e informaron ser buenos”


COMENTARIO: el texto que reproducimos, procedente de los Anales de Granada de Henríquez de Jorquera, constituye uno de los ejemplos más explícitos para comprender la persecución sufrida a lo largo de cinco siglos por parte de los gitanos españoles, carne de cañón para la corona española, una especie de reserva humana de la que echar mano en caso de necesidad militar.
La corona española, errática en su política antigitana a través de la historia, no supo, o más bien, no quiso, abordar la integración de la comunidad gitana respetando sus valores, cultura y formas de ganarse la vida. Invisible y olvidada, su historia y cultura ha quedado al margen de la española. Sin embargo, parece vislumbrarse recientemente su inclusión en el currículum escolar. Ante esta perspectiva, se hace necesario una cuidadosa selección de textos que pueden dar respuesta a muchas de las cuestiones que la sociedad actual plantea, con los que desmontar los prejuicios y los estereotipos que enmarañan el trayecto histórico que ha perfilado el contexto actual.

La Historia de los gitanos españoles, como historia elaborada a partir de un desencuentro basado en dos concepciones muy diferentes de ver la vida, precisa que la historia que han de estudiar nuestros niños y adolescentes, surja del consenso y del entendimiento que durante tantos siglos han estado ausentes.

viernes, 1 de septiembre de 2017

LA SEGUNDA GRAN REDADA DE GITANOS DE 1749. EL CASO DE ALMERÍA

Exmo. Sr.
Sr.
Por la que dirigí a Vuestra Excelencia en el antecedente correo se hallaba enterado de la orden y disposición que di para que en la noche del día 27 del que acaba se ejecutasen las prisiones de todos los gitanos avecindados y vagantes en esta ciudad y lugares de su partido, y como la orden se comunicó con el mayor sigilo se ha logrado la prisión de todos sin excepción de alguno, y se hallan en esta alcazaba 189 gitanos, hombres, niños y mujeres, los 79 aprisionados en esta ciudad, y los demás que se han conducido por los lugares de Alhabia, Terque, Sorbas, Santa Cruz, Alboloduy, Lubrín y Níjar; y faltando todavía los que había preso en los otros pueblos de esta comprensión, no remito a Vuestra Excelencia testimonio justificativo de las familias, nombres, estados y sexos de los gitanos, lo que haré en el siguiente correo, en el que contemplo se hallarán todos en esta ciudad.
Segunda Real Orden de prisión
A los gitanos de esta ciudad no se les encontraron bienes efectos ni otra cosa, sin embargo del particular registro que les hice de sus personas y aduares, porque como dije a Vuestra Excelencia en mi antecedente, con las noticias de las prisiones de otros pueblos, vendieron sus cortos bienes y los consumieron en su preciso alimento durante su refugio en la ermita de Ntra. Sra. de Belén, extramuros de esta ciudad, de la que extraje a los más; y por lo que respecta a los de la villa de Alhabia se le encontraron los bienes, que vendidos por aquella justicia importaron 95 reales y 12 maravedís, y a los de la villa de Alboloduy 62 reales y medio, que aplicaron las mismas justicias a los gastos de su conducción y alimentos en el camino, teniendo todavía algún descubierto, como lo están en él todo las de los demás lugares, por no haber tenido sus gitanos bienes algunos.
Por la villa de Níjar se me pregunta si deberán prenderse algunos que hay en ella, nietos e hijos de gitano y castellana, y por el contrario; que aunque están por tal tenidos no reputados en la clase y modo de vivir que los presos, y como para esto no tengo positiva orden de Vuestra Excelencia, le suplico se digne manifestarme, si éstos y otros de los demás pueblos de iguales circunstancias deberán ser comprendidos en la Real Orden.
Respecto a los ningunos bienes que han tenido los gitanos, se hace preciso que los caudales necesarios para alimentarles y conducirlos a donde Vuestra Excelencia me ordene, se erijan de la Real Hacienda en fuerza de la orden con que me dice hallarse este administrador de Rentas Generales y Tabaco, para el suministro de lo que por mís se librare, y aunque para esto no tengo positiva instrucción, me ceñiré a lo que baste para mantenerlos con las más económicas reglas y formal cuenta  para darlas a Vuestra Excelencia luego que me lo ordene.
Nuestro Señor guarde la importante vida de Vuestra Excelencia los muchos años que deseo y he menester. Almería, y agosto 30 de 1749.
José de Diego y las Heras a Ensenada


Vista de la alzazaba de Almeróa. Al fondo: La Chanca

 COMENTARIO: la ejecución de la Redada, aunque meticulosamente planificada por el marqués de la Ensenada en cuanto a logística e instrucciones relativas a su realización, careció de criterios claros sobre quién debía ser objeto de prisión (que por defecto las autoridades entendieron era general al explicitarse en la orden: “todos los gitanos”), de unos padrones completos, pues en los que se utilizaron, no se hallaban incluidas las poblaciones correspondientes a Cataluña y algunas de Andalucía, lo que motivó una segunda orden de arresto, cuya portada reproducimos, a fin de “ocurrir al reparo y recoger los dispersos”. Una operación que se llevó a cabo bien entrado el mes de agosto, por lo que podemos decir, existieron dos grandes Redadas en el contexto global del proyecto que buscó el exterminio de la etnia gitana en España.

Los gitanos, noticiosos de la prisión y del embargo de bienes que se había realizado en otras partes, tuvieron tiempo de huir, o al menos de desprenderse de sus pocas pertenencias. Así ocurrió en Almería, donde su corregidor, por no haber recibido la orden de prisión, sólo pudo dar aviso a Ensenada de cómo “los gitanos y gitanas de esta ciudad y su partido”, al tener conociendo lo que se había “ejecutado con los demás del interior del reino”, habían “vendido a ínfimos precios […] los pocos jumentos y otros animales que tenían”, por lo “que a ninguno podrá encontrársele bienes de algún valor”, temiendo que llegada la ocasión no se les hallaría “dineros ni otros bienes” para hacer frente a su mantenimiento, por lo que el municipio acabaría viéndose obligado a “costear los demás precisos gastos que se originaren”.

martes, 1 de agosto de 2017

LA REDADA DE GITANOS DE REQUENA, CHELVA Y TUÉJAR. SU DESARROLLO DURANTE LOS PRIMEROS DÍAS DE AGOSTO DE 1749

Convento de San Francisco, Requena
... y a distancia proporcionada se pusiesen en las puertas de las iglesias, conventos y demás lugares sagrados y privilegiados para en el caso de que algún gitano hiciese fuga a ellos, les contuviesen y prendiesen por evitar mayores dilaciones en su extracción. Y con esta buena y sigilosa disposición, cada uno de los regidores enterado de su boletín y acompañado de los soldados que se le señalaron y de un escribano y ministro, se partió a la casa de su cargo, y su merced con dicho capitán y otros cabos y el resto de los soldados de la partida, para prevenir y cortar cualquier riesgo, fue siguiendo la retaguardia, y entre las doce y una hora del dicho día 30, salieron todos de las casas de dicho corregidor en derechura a las de las habitaciones de los gitanos, y en este día se prendieron 36 gitanos y gitanos, chicos y grandes que se pusieron en esta real cárcel = Y posteriormente en el día 5 del presente mes con la caución y protestas
ordinarias, se extrajeron del convento de San Francisco, extramuros de esta villa tres gitanos y dos gitanas que se habían refugiado en el dicho convento. Y en el día 30 estaban ausentes de esta villa los dichos cinco gitanos = Y con orden y exhorto que se libró y cometió a un cabo de la partida del regimiento de caballería de la Reina; en el día 2 del presente mes pasó a la villa de Chelva y sus cercanías, donde se tuvo noticia andaban vagando otros gitanos de los avecindados en esta villa. Y en el día 6 del mismo mes volvió a ella y trajo presos a un gitano y una gitana de los que tenían dada vecindad en esta dicha villa, y asimismo trajo presos a Francisco Hernández y Francisca Castellón, su mujer y sus hijos, que parece estaban avecindados muchos años hace en la villa de Tuéjar, reino de Valencia = Por manera que los gitanos y gitanas presos mayores de los 25 años, son 25 personas = 16 los mayores de siete años, y diez los
Chelva
menores de dicha edad. Unos y otros, hombres y mujeres y niños = Asimismo certifico y doy fe que habiéndose hecho embargos de todos los bienes que se hallaron ser propios de los dichos gitanos, así en esta villa como de los que se condujeron de la Tuéjar, se nombraron peritos que los tasasen, y las tasaciones de ellos por el todo importaron 6436 rs. y 9 mrs., y se sacaron a vender en almoneda pública, a la que asistieron en los días que se celebró, dicho Corregidor don Miguel de Tébar, capitán del regimiento de infantería de Sevilla y comandante del piquete de su cargo y algunos de sus oficiales, y otras muchas personas, y los que se vendieron en esta villa importaron 3763 rs y 7 mrs, y a ellos se acrescen 100 rs. que en virtud de bando publicado declararon algunos vecinos que los debían, y fue todo el producto de los bienes vendidos y manifestados en Requena 3863 rs. y 7 mrs. vn = Y en el día 7 de agosto se libró despacho cometido a José Sánchez Monroi, para que pasase a dicha
Tuéjar -Wikipedia-
villa de Tuéjar asistido de un cabo y un soldado de infantería de dicho regimiento de Sevilla, y mandase tasar los bienes, que de autos constaban embargados en aquella villa, y hecho que procediese a su almoneda, y no habiendo quien los pusiese, los adjudicase en nombre de la real Hacienda, bajando la tercera parte de su tasación, y lo ejecutó así y procedió a la almoneda de los dichos bienes, y en defecto de postores a los raíces, los adjudicó bajando la tercera parte de su tasación, y todos importaron 1316 rs. 2 mrs., y a ellos se aumenta 78 rs. por un poco de trigo que al tiempo de la prisión del dicho Francisco Hernández y su familia halló en su casa el cabo de la partida de caballería de dicho regimiento de la Reina, y lo vendió. Y todos los bienes vendidos en Tuéjar valieron 1394 rs. y 2 mrs., que juntos con los vendidos en Requena, es todo el producto de los bienes de dichos gitanos 5257 rs. y 9 mrs...

COMENTARIO: La redada del 30 de julio de 1749 tuvo su continuación a lo largo de todo el resto del verano de ese año. Por la relación de las autoridades de Requena, podemos hacernos una idea aproximada de las diligencias practicadas tras la puesta en marcha de la operación de captura, y que concluyeron con el traslado de los hombres y niños mayores de siete años al castillo de Santa Bárbara en Alicante; y las mujeres y niños pequeños al de Denia. Son muy significativas las referencias a la gran cantidad de años de avecindamiento que poseían la mayor parte de las familias apresadas. Un dato que confirma el arraigo que poseían en el reino de Valencia y que contradice al principal argumento que justificó la orden de captura, siendo muy vagas las referencias a la posible existencia de gitanos vagabundos.
La operación se completó con la requisa, tasación y venta de los escasos bienes que se les hallaron a estas desventuradas familias, cuyo efectivo sirvió para costear los gastos originados por manutención y transporte a los centros de reclusión que les fueron asignados.

sábado, 15 de julio de 2017

Tal día como hoy de 1834: la abolición definitiva de la Inquisición. Beatriz Montoya, una mujer gitana ante el Santo Tribunal

La reina regente María Cristina de Borbón firmó el 15 de julio de 1834 el decreto de abolición del Tribunal de la Inquisición en España. Posiblemente, debido a que la Inquisición tuvo como principal objetivo el ejercer un fuerte control sobre las mentalidades y comportamientos considerados contrarios a la moral católica, como también a la censura de las publicaciones; la persecución hacia el colectivo gitano no tuvo la virulencia que sufrieron los judíos y los moriscos.  Igualmente, Muchos inquisidores tuvieron la convicción de que las actividades supersticiosas de los miembros del Pueblo Gitano, en especial de las mujeres, respondieron a una picaresca encaminada a conseguir beneficios económicos a costa de los incautos que se dejaban engañar.
Tormento de un procesado por la Inquisición
Como arquetipo de mujer gitana procesada varias veces por la Inquisición tenemos a Beatriz Montoya, de cuyo último proceso transcribimos su inicio:
El fiscal del tribunal de Valencia = Contra Beatriz Montoya, gitana, natural de Sigüenza, por delito de supersticiones
Supongo que esta es la tercera causa que se ha seguido en dicho tribunal contra esta rea…
Tuvo principio esta última causa por delación que hizo por descargo de su conciencia en 16 de julio de 1725 ante un comisario de Valencia, Antonio de la Fita, labrador y vecino del lugar de Cuartede, 35 años, diciendo que hacía tres días, que encontrando a esta rea en él, le dijo que quería hablarle dos palabras en secreto, y éstas fueron, que ella hacía una diligencia yendo a la iglesia, con la cual le aseguraba ganaría con cuantos jugase, con tal que de la ganancia le diese parte a ella, y ofreciese darla de limosna para misas a las ánimas otra parte, y que había de decir antes de ponerse a jugar, las palabras siguientes: “al Santísimo Sacramento voy a buscar por mi bien y no por mi mal, suerte y ventura con aquellos con quien jugase”, añadiendo que quedaba a su cargo el rezar a dicho fin las oraciones de Santa Elena y San Antonio.
Que sin embargo le aseguró al denunciante, tenía experiencia de todo esto. Conociendo que todo era embuste, la dijo que él no quería practicarlo y la dio diez sueldos por desasirse de la reo, que encontrándole otro día al testigo, le dijo que era hombre de poco corazón, que rehusaba de usar de dicho medio, que ella era mujer y no temía a todo el Infierno junto.

Delató también por descargo de su conciencia a esta reo en 20 de agosto de 1728, María Castejón, mujer de gitano, de 40 años, que estando un día en compañía de esta reo en el lugar de Catarroya, llegó la mujer del mesonero de dicho lugar, llamada Vicenta y las contó cómo se hallaba afligida porque el dueño de dicho mesón se negaba a pagar una gran cantidad de dinero que le había adelantado; lo que oído por la rea, la dijo que no se afligiese, que ella le daría remedio para recobrar dicho dinero. Que de allí a tres días, que sería a principio de junio de dicho año de 728, dijo la rea a la mesonera que sacase un barreño con agua, dos sortijas de oro, un real de a ocho, medio pliego de papel  blanco y un lienzo regular. Y tomando la rea las sortijas y moneda, las echó dentro del barreño, a cuyo tiempo dijo algunas oraciones de las que la denunciante no hace memoria. Que después puso dentro del agua el medio pliego de papel, y a poco rato le sacó diciendo que mirasen en él las letras que tenía, las que dijo la rea expresaban que la mesonera recobraría su dinero, pero la testigo dice que sólo vio en él algunas rayas. Que sacando luego las sortijas y real de a ocho, dijo las había de poner debajo de una ara en la que se haya celebrado misa, y que la moneda habría de servir para comprar unos polvos, los que les habían de servir para recobrar el dinero. Y de hecho, se quedó con todo la reo, la que de allí a tres días dio a la mesonera unos polvos diciéndola que fuese a la casa del dueño del mesón y que los echase al suelo de ella con cautela, y de forma que los pisasen. Y que según le refirió dicha mesonera a la testigo, ejecutó la diligencia de echar los polvos en la forma que queda expresado.

LAS VÍCTIMAS GITANAS DEL TERRORISMO DE 1980

Al margen de la controversia suscitada en la conmemoración del asesinato de Miguel Ángel Blanco, hemos querido centrarnos en otro triste aniversario, el que en 23 de julio se cumplen 37 años del atentado les costó la vida a María y Antonio Contreras Gabarri, y en el que también perdió la vida Anastasio Leal Terradillos, empleado de limpieza del ayuntamiento bilbaíno.

Interior del Diario Vasco del 24/07/1980

Portada del Diario Vasco del 24/07/1980
María y Antonio fueron dos víctimas, tanto del terrorismo que azotaba a España en esas fechas como de la situación marginal en que se desarrollaban sus vidas. La muerte les llegó de improviso mientras rebuscaban en la basura cualquier cosa que pudiera suponer un beneficio para la economía familiar. También fueron víctimas de la cruel indeterminación de la identidad de sus asesinos, ya que el caso quedó olvidado y sin resolver. Incluso, María y Antonio no fueron considerados como víctimas del terrorismo hasta varias décadas más tarde..
El espectáculo que ofreció la investigación en este atentado terrorista fue lamentable, pues además de no identificarse a sus responsables, tampoco se pudo concretar el objetivo del atentado. Es cierto que tampoco  ayudó la confusión creada por diversas reivindicaciones y la coincidencia de objetivos posibles en las inmediaciones. Y, aunque el crimen fue reivindicado por la “Triple A” en el intento de causar daños materiales en la cercana guardería “Iturriaga”, propiedad de un concejal de Herri Batasuna. María, Antonio y Anastasio acabaron formando parte de las listas de víctimas de ETA (http://avt.org/victimas-del-terrorismo/).
María contaba con 17 años y se hallaba embarazada de nueve meses, dos vidas en una que quedaron cercenadas junto a la de Antonio, de solo 11 años. Sabemos que dos kilos de goma dos fueron los causantes de sus muertes, pero las manos que los manipularon y colocaron han quedado impunemente ignoradas. A su entierro apenas hubo representación política, salvo la de un concejal de HB del ayuntamiento de Bilbao y varios miembros de la ejecutiva del PSOE de Euskadi, que acompañaban a Juan de Dios Ramírez de Heredia, por entonces era diputado en Las Cortes.

No fueron éstas sin embargo, las únicas víctimas gitanas del terrorismo. En este fatídico año de 1980, otra nueva muerte se produjo en noviembre, en las cercanías de Urnieta, cuando Joaquín Altimasveres y Andrés Echeverría fueron tiroteados a las cuatro de la madrugada en la carretera de lleva de Andoain a Hernani, lugar donde estaban domiciliados. Joaquín falleció en el acto, en tanto Andrés, herido gravemente, recorrió los tres kilómetros que le separaban de su casa y se acostó sin decir nada a nadie de su estado, hasta que a la mañana unos familiares le llevaron a un centro hospitalario.

El misterio envuelve este crimen, pues aunque a través de una llamada telefónica a El Diario Vasco, el Batallón Vasco Español asumió la autoría del atentado asegurando se había cometido contra dos etarras, no parece poseyeran  filiación política alguna, salvo el hecho de que Joaquín participara en la campaña emprendida por el ayuntamiento de Hernani en ese verano, contra el desalojo de los gitanos del barrio de Carrero, de cuya operación había sido exceptuado junto a Andrés, por estar considerados vecinos habituales. El caso, es que Joaquín no figura entre las víctimas en los listados de AVT y CAPEFI, a pesar de que en esta última se asegura que se trata de un listado “dedicado a todas las víctimas de cualquier tipo de violencia” (http://94.23.86.51/t13/page3.asp?Id=57322&Rf=62&Rt=6&Np=622).
De su multitudinario entierro da cuenta la prensa de aquellas fechas. Más de 5.000 personas hubieron de apiñarse en la plaza principal del pueblo, por ser imposible cobijarlas en el templo parroquial. El féretro con sus restos mortales fue instalado en la capilla ardiente montada en el salón de plenos del ayuntamiento y trasladado hasta el altar colocado en el atrio de la iglesia. Al sepelio acudió el alcalde, Juan José Uría, de Herri Batasuna, varios concejales, los familiares del difunto y la comunidad gitana de Hernani, todo ello “en medio de los gritos y expresiones de dolor de algunas mujeres gitanas”.

sábado, 1 de julio de 2017

El proyecto precursor de la Gran Redada de Gitanos de 1749

Pensamiento cristiano en servicio de Dios, del rey y de sus vasallos. Año de 1746
Esquilador gitano
El gitanismo se mira en España, tan considerablemente aumentado y crecido, que ya no hay pueblo donde no se hallen avecindados infinitas familias, y otras muchas que están domiciliadas en los despoblados y en los desiertos incorporados a ellas otros que no son gitanos, como facinerosos y filibusteros de sus patrias para vivir y gozar de la libertad, e insulto de tales gitanos, originando incesantemente todos, notable detrimento al seguro tráfico de las gentes, y que no estén seguras las vidas, las honradas, ni las haciendas en parte alguna, sin que las repetidas y rigurosas providencias que se han dado para evitar sus desórdenes hayan producido el más leve remedio ni enmienda; gente verdaderamente tan indómita e inútil, que ni aun para contribuir derechos reales son capaces, antes bien están admitidos y consentidos en los pueblos con violencia, y como carga concejil, siendo abominables de todos sus vecinos, y sus inopinadas costumbres y perversa aplicación, y como no tienen salida para parte ninguna, ni son admitidos en otra de Europa más que en Portugal y España. Viven aquí a toda libertad de conciencia, por lo que abunda este especie de gitanismo en tal conformidad, que de sólo los cuatro reinos de Andalucía se podrán formar cuatro batallones efectivos, prontos y muy fácilmente de sobresaliente admirable y robusta calidad para que sirva en la actual guerra de Italia, o en cualquier otra expedición en calidad de tales gitanos, para los fines a que se quisieren aplicar. Y pues el país se halla tan sumamente exhausto de gentes, y el gitanismo abundante de buenos y sobresaliente, mucho convendrá al servicio de ambas majestades se sujeten y formen batallones de ellos para que sirvan de algún provecho, o para que estando empleados y entretenidos se evite la ociosidad y se vean pacíficamente y en tranquilidad los países donde residen […]

Portada del Memorial
Se pedirá individual noticia a todas las justicias de los cuatro reinos de Andalucía de los gitanos que hubiere en sus respectivos distritos o jurisdicción con nombre, apellidos, edades, estaturas, señas, conductas, ejercicios, defectos personales, secretos y domicilios de cada uno, y que se practique esta importante diligencia inviolablemente en el término de ocho días precisos contados desde el en que recibiesen las órdenes [...]
Luego, que se hayan recibido las mencionadas justificaciones de todos los pueblos de los cuatro reinos de Andalucía con la claridad y distinción, se sacarán de ellas todos aquellos sujetos que por sus notas se reconocieren fuesen a propósito para poder servir en campaña, y después y hecho este escrutinio se formarán relaciones de todos los que se señalaren, y se volverán a remitir a las correspondientes justicias, para que en el término de ocho días dispongan se conduzcan a las Atarazanas de Málaga, que será el cuartel de asamblea, con toda custodia, auxiliándose unos pueblos a otros, por el beneficio que le resulta, hasta entregarlos en el citado arsenal de Málaga.

Soldados españoles del siglo XVIII
Desde el día en que empezaren a caminar los señalados gitanos desde los domicilios para el punto de asamblea, se les socorrerá con cuatro cuartos y una de pan de munición diariamente por las respectivas justicias, a quiénes se les satisfará el importe de todo en la conformidad que se acostumbra pagar cuando se suministra dichas especies a la tropas de los Reales ejércitos, por lo cual lo justificarán con declaración de las mismas justicias con testimonio de los escribanos de cada pueblo.

COMENTARIO:
A la avalancha de quejas y noticias sobre todo tipo de sucesos delictivos protagonizados por gitanos, se sumaron al “expediente gitano” abierto por el Consejo de Castilla, algunas propuestas de proyectos para acabar con el gitanismo, en dond se asociaba el tema gitano con el “problema de España”. Uno de ellos es el fechado en 1746 bajo el nombre de Pensamiento cristiano en servicio de Dios, del rey y de sus vasallos; cuyo autor, siguiendo la misma línea de arbitristas y memoralistas, pretendía realizar una leva con todos los gitanos útiles que residían en los cuatro reinos de Andalucía y crear cuatro regimientos con ellos. Un proyecto, que por sus muchas coincidencias en la recogida de gitanos, debió inspirar la redada general que se ejecutaría apenas tres años más tarde, a pesar de haber admitido el Consejo de Castilla cierto éxito en su política de vecindarios cerrados.
Lo cierto es que este compendio de quejas, propuestas, proyectos, informes, etc., acabó bloqueando el expediente y se tomó la decisión de dar un giro drástico a la política llevada hasta entonces. Así lo justificó el Consejo a Fernando VI en julio de 1749, ante el fracaso de “todas las disposiciones y órdenes que se han dado para contener el vago y dañino pueblo que infecta a España de gitanos”. Condenados como incorregibles, se propuso la adopción de una medida radical para evitar que los gitanos continuaran “en sus feos delitos y perturbando el sosiego del país”. Y esta solución, era la de “exterminarlos de una vez”. De esta forma, negada la posibilidad de enmienda y su rehabilitación social, el conflicto étnico iniciado tres siglos atrás acabó consumando una fractura social que aún hoy en día no se halla  cerrada.


FUENTE: Los gitanos y las gitanas a mediados del siglo XVIII. El fracaso de un proyecto de “exterminio” (1748-1765). Ver http://www.diegomarin.net/ual/es/geografia-historica/648-los-gitanos-y-las-gitanas-de-espana-a-mediados-del-siglo-xviii-9788416027316.html